Murió a los 76 años Juan Manuel Figueroa, el hombre detrás de La Momia
Murió a los 76 años Juan Manuel Figueroa, el luchador que durante décadas interpretó a «La Momia» en Titanes en el Ring. Dedicó más de cinco décadas a la lucha libre y mantuvo un fuerte vínculo con Vélez como instructor de pesas. Así fue su historia dentro y fuera del cuadrilátero.

Juan Manuel Figueroa, el histórico luchador argentino que interpretó a «La Momia» en «Titanes en el Ring», murió el martes 25 de agosto a los 76 años. Había nacido el 26 de enero de 1950 y dedicado más de cinco décadas a la lucha libre.
La noticia fue confirmada por El Fortín de Vélez, institución con la que Figueroa mantuvo un vínculo de décadas como instructor de pesas y luchador. «Lamentamos comunicar el fallecimiento de Juan Manuel Figueroa. Orgullo fortinero, fue instructor de pesas y luchador profesional de Vélez», expresaron desde el club.
Antes de convertirse en un ícono televisivo, Figueroa practicaba lucha olímpica y grecorromana en Vélez. Su llegada a Titanes en el Ring, el programa creado por Martín Karadagián, se dio casi por casualidad: durante un viaje a Mar del Plata conoció a Karadagián, y aquel encuentro terminó con una invitación para sumarse a la troupe.
Su debut como «La Momia» se produjo después de que Juan Enrique Dos Santos dejara el personaje. Rodolfo Di Sarli le propuso a Karadagián probar con Figueroa, y esa decisión marcó una parte central de su carrera.
Aunque «La Momia» ya existía antes de su llegada, Figueroa le imprimió características propias con las vendas, el silencio y sus movimientos pausados. Según registros de la época, la interpretó desde 1974 o 1975, con distintas etapas que se extendieron hasta comienzos de los 2000.
Dentro de la troupe de Karadagián también interpretó a otros personajes, entre ellos El Olímpico, El Androide, El Dogo, Dink-C y el Indio Cutral-Có. En 1984 participó además de la película «Titanes en el ring contraataca».
Su figura como «La Momia» trascendió el cuadrilátero y se convirtió en una de las imágenes más reconocibles de la televisión argentina de los años 70 y 80, con una mística construida en torno al silencio y al misterio del personaje.
Además de su trayectoria en los cuadriláteros, Figueroa mantuvo durante décadas su vínculo con Vélez, donde destacaron su trabajo en el gimnasio. El club lo despidió con una frase que resumió el cariño de la institución: «Hasta siempre, Juancito. Q.E.P.D.». Desde la comunidad Cuadrilátero Catch también lo homenajearon con imágenes de sus actuaciones.
