FIFA cobra hasta un 30% en la reventa oficial
Con las entradas agotadas para varios partidos de la Selección argentina, miles de hinchas recurren a la plataforma oficial de la FIFA o a circuitos informales para conseguir un lugar en las tribunas. Cómo funciona el sistema autorizado y cuáles son los riesgos de la reventa paralela.

Con las localidades destinadas a los hinchas argentinos agotadas para varios partidos del Mundial 2026, miles de simpatizantes recurren a la reventa para asegurarse un lugar en las tribunas. La FIFA habilitó una plataforma oficial para comercializar boletos, aunque en paralelo proliferan circuitos informales a través de redes sociales, grupos privados y la tradicional venta callejera.
La alta demanda para ver a la Selección argentina convirtió la búsqueda de entradas en una verdadera odisea. A los elevados costos de pasajes, hospedaje y traslados internos en Estados Unidos, México y Canadá se suma el valor de los tickets, que en muchos casos supera ampliamente el precio original.
Para atender esa demanda, la FIFA puso en marcha el FIFA Resale/Exchange Marketplace, el único canal autorizado para la compra y venta de entradas del Mundial. A través de esta plataforma, los usuarios pueden ofrecer los boletos que no utilizarán y fijar el precio de reventa, mientras que los compradores acceden a una operación respaldada por el organismo rector del fútbol mundial. La plataforma aplica cargos tanto al vendedor como al comprador, que pueden elevar el costo total de la operación en torno al 30%. Además, las entradas pueden publicarse hasta una hora antes del inicio de cada partido.
En la fase de grupos, las ubicaciones asignadas a los simpatizantes argentinos se agotaron rápidamente. Como consecuencia, numerosos hinchas comenzaron a adquirir entradas correspondientes a sectores originalmente reservados para las parcialidades rivales. Para el encuentro frente a Jordania, por ejemplo, gran parte de las localidades disponibles correspondían a tribunas destinadas inicialmente a los aficionados asiáticos.
Sin embargo, el canal oficial no es la única alternativa. Entre los seguidores de distintas selecciones se expandió una modalidad informal conocida como «reventa blue», que funciona principalmente a través de grupos privados de WhatsApp y otras plataformas de mensajería.
Según pudo saber El Canciller, en estos espacios suele intervenir un administrador o intermediario que actúa como garante de la transacción. El vendedor transfiere primero la entrada digital al organizador del grupo, quien la retiene hasta que el comprador concreta el pago acordado. Una vez verificada la operación, el ticket es reenviado a su nuevo dueño, mientras el intermediario percibe una comisión por el servicio.
Aunque se trata de una práctica cada vez más extendida entre los aficionados, la FIFA advierte que las entradas adquiridas fuera de sus canales oficiales pueden ser inválidas, canceladas o incluso impedir el acceso al estadio.
A estos mecanismos se suma la tradicional reventa callejera. En los alrededores de varios estadios comenzaron a aparecer vendedores ofreciendo boletos a valores muy superiores a los originales. En Dallas, por ejemplo, algunos revendedores llegaron a pedir hasta USD 10.000 por una entrada para el partido entre Argentina y Austria.
Con el avance del torneo y la expectativa creciente por las instancias decisivas, la demanda continúa en ascenso y el mercado paralelo de entradas se multiplica en cada sede mundialista.
