
Dalma Maradona declaró este martes en el juicio por la muerte de Diego Maradona y apuntó directamente contra el neurocirujano Leopoldo Luque, uno de los principales imputados en la causa. La hija mayor del exfutbolista aseguró que le pidió al médico que se apartara si no podía manejar la situación clínica de su padre, pero que él insistió en continuar al frente del tratamiento.
“Ojalá se hubiera corrido, ojalá hubiera tenido la decencia de correrse”, expresó Dalma ante el Tribunal Oral en lo Criminal N°3 de San Isidro, donde se desarrolla el proceso judicial por la muerte del ídolo argentino.
Durante su declaración, relató una conversación previa con Luque en la que le manifestó su preocupación por el estado de salud de Maradona y la complejidad del cuadro médico.
“Le dije que si esto lo sobrepasaba o si sentía que mi papá era un paciente difícil, había posibilidad de que viniera otro profesional. Pero él me dijo: ‘Yo puedo, estoy a la altura’”, recordó.
Dalma también cuestionó con dureza la modalidad de internación domiciliaria dispuesta tras la cirugía por el hematoma subdural a la que fue sometido Maradona semanas antes de fallecer.
Según declaró, la familia fue convencida de que esa era “la mejor opción”, aunque a los pocos días comenzaron a detectar irregularidades en la atención médica y la asistencia diaria en la casa del barrio San Andrés, en Tigre.
“A los dos o tres días nos enteramos de que habían echado a los acompañantes terapéuticos, que los enfermeros tenían problemas para entrar y que no había ambulancia”, afirmó.
La hija del Diez sostuvo además que el entorno médico no reaccionó adecuadamente ante episodios de salud que requerían atención urgente. “Cuando mi papá tuvo una indigestión nos llamaron a Gianinna y a mí. Ahí nos dimos cuenta de que no había médicos ni ambulancia y de que nadie se estaba haciendo cargo”, señaló.
Uno de los momentos más conmovedores de la audiencia ocurrió cuando recordó cómo encontró a su padre el día de su muerte, el 25 de noviembre de 2020.
“Cuando llegué a la casa de Tigre mi papá ya había fallecido. Entré a la habitación y estaba tapado con una sábana hasta el cuello. Lo vi muy hinchado, el cuerpo y la cara”, declaró entre lágrimas.
Dalma también responsabilizó al psicólogo Carlos Díaz por haber recomendado que las hijas no visitaran frecuentemente a Maradona durante la internación domiciliaria.
“Nos dijo que, por el tratamiento y por la abstinencia, era mejor no atosigarlo. Gianinna le planteó que podía sentirse abandonado, pero Díaz respondió que teníamos que acatar sus órdenes”, contó.
El juicio investiga las responsabilidades del equipo médico que atendía a Maradona en los días previos a su muerte. Los siete imputados están acusados de homicidio simple con dolo eventual, un delito que prevé penas de entre ocho y 25 años de prisión.
Tras la declaración de Dalma, el tribunal continuó con las testimoniales de la médica Nancy Forlini y del coordinador de enfermeros Mariano Perroni, ambos también imputados en la causa.
