Ya talaron más de 50 árboles y crece la controversia en Bariloche
La decisión del intendente Walter Cortés de avanzar con la tala de históricos pinos en la Costanera de Bariloche generó un fuerte enfrentamiento político y ambiental. Mientras el municipio argumenta razones de seguridad, la oposición denuncia la pérdida de un patrimonio que forma parte de la identidad de la ciudad.

La tala de históricos pinos en la Costanera de San Carlos de Bariloche desató una fuerte controversia entre el gobierno municipal, sectores ambientalistas y dirigentes de la oposición. La intervención, impulsada por el intendente Walter Cortés, comenzó días atrás sobre la avenida Costanera, frente al lago Nahuel Huapi, con el argumento de prevenir accidentes y avanzar en un plan de renovación urbana.
Según informó el municipio, los trabajos forman parte de un programa de apeo preventivo y recambio forestal. Las autoridades sostienen que varios ejemplares presentaban signos de envejecimiento, riesgo de caída de ramas y problemas estructurales agravados por los fuertes vientos característicos de la región. Además, aseguran que serán reemplazados por especies autóctonas y ornamentales.
El propio Cortés defendió la decisión y aseguró que los árboles «ya cumplieron una función». También argumentó que el objetivo es mejorar la seguridad de vecinos y turistas y recuperar la vista hacia el lago Nahuel Huapi. «Somos la única ciudad que esconde el lago», sostuvo el jefe comunal en distintas declaraciones públicas.
La polémica se profundizó porque la medida había sido incluida previamente en una consulta popular impulsada por el Ejecutivo municipal. Sin embargo, la iniciativa fue frenada por la Justicia, que consideró que el municipio avanzaba sobre atribuciones del Concejo Municipal. Pese a ello, la gestión continuó con los trabajos mediante un decreto.
Desde la oposición cuestionaron duramente la intervención. La concejal Julieta Wallace recordó que había impulsado una ordenanza para proteger árboles considerados singulares dentro del patrimonio urbano de la ciudad, norma que posteriormente fue vetada por el intendente.
«La ordenanza protegía a los pinos de la Costanera. Fueron plantados por vecinos en 1946 y forman parte de la historia de Bariloche», sostuvo la edil, quien acusó a Cortés de «arrasar con 100 años de historia barilochense».
El debate también reabrió la discusión sobre el arbolado urbano en Bariloche. Especialistas y organizaciones ambientales plantearon la necesidad de encontrar un equilibrio entre la seguridad pública, la preservación del patrimonio paisajístico y la conservación de espacios verdes emblemáticos de la ciudad. La normativa local considera al arbolado público como parte del patrimonio natural y cultural barilochense, por lo que cualquier intervención de magnitud suele generar controversias.
De acuerdo con medios locales, el operativo ya alcanzó decenas de ejemplares retirados y forma parte de una intervención más amplia sobre distintos sectores de la Costanera. El municipio informó que parte de la madera será reutilizada con fines sociales y comunitarios, mientras avanza la plantación de nuevas especies nativas en la zona.
Mientras continúan los trabajos, la discusión sigue abierta entre quienes consideran que la medida era necesaria para evitar riesgos y quienes sostienen que la ciudad está perdiendo uno de sus paisajes más representativos frente al lago Nahuel Huapi.
