“Fue totalmente drogada a trabajar”: fuerte testimonio en la causa Lanusse

La investigación judicial por el presunto robo de propofol e insumos médicos del Hospital Italiano sumó nuevos testimonios que complican a la anestesióloga Delfina “Fini” Lanusse y al médico Hernán Boveri. Excompañeras de la profesional declararon haber notado en ella “una desmejora progresiva” y aseguraron que en una oportunidad se presentó a trabajar “totalmente drogada”.
La causa está a cargo del juez Javier Sánchez Sarmiento y del fiscal Lucio Herrera. Según el expediente, los acusados habrían sustraído anestesia, medicación y equipamiento médico para utilizarlos en encuentros privados.
Uno de los testimonios considerados clave fue el de una anestesióloga identificada como “S.”, de 35 años, quien relató haber advertido un deterioro sostenido en el estado físico y emocional de Lanusse. La médica recordó especialmente un episodio ocurrido en febrero de 2026, cuando aseguró haberla visto “totalmente drogada” y con una importante lesión en la frente.
De acuerdo con la declaración incorporada al expediente, la propia Lanusse le habría pedido ayuda y mencionado que “Hernán estaba muy loco”, en referencia a Boveri. Según la testigo, la anestesióloga también admitió que ambos consumían propofol y otras sustancias, entre ellas ketamina.
La Justicia incorporó además una fotografía de la lesión que presentaba Lanusse en ese momento. Tras ese episodio, la médica decidió alertar a las autoridades del Hospital Italiano sobre la situación.
Otro de los testimonios relevantes fue el de Chantal “Tati” Leclercq, anestesióloga y amiga de Lanusse, quien enfrenta una investigación paralela por presunto robo de anestesia en el Hospital Rivadavia.
Según declaró, en septiembre de 2025 encontró a Lanusse semiconsciente en el piso de su departamento. También afirmó haber visto jeringas y ampollas de propofol dentro de la vivienda.
En el expediente aparece además el nombre del anestesiólogo Alejandro Salazar, hallado muerto el 20 de febrero pasado con una vía conectada en uno de sus pies. Una médica sostuvo ante la Justicia haber escuchado que un “amigo” de Lanusse había fallecido por una sobredosis en su casa. Por su parte, Leclercq declaró que Salazar había asistido a la acusada durante un cuadro febril.
Las defensas de Lanusse y Boveri rechazaron las acusaciones y cuestionaron la validez de los testimonios. Los abogados sostuvieron que gran parte de la causa está construida sobre “testigos de oídas”, una figura que calificaron como un “vicio estructural insanable”.
Sin embargo, el juez Sánchez Sarmiento consideró que las declaraciones reunidas hasta el momento resultan “coherentes y concordantes” con otras pruebas recolectadas en la investigación.
Las apelaciones presentadas por las defensas serán analizadas el próximo mes por la Sala V de la Cámara Criminal y Correccional, que deberá definir cómo continúa el expediente.
