
El juicio por la muerte de Diego Maradona sumó este martes un nuevo capítulo de alta tensión, con declaraciones cruzadas entre el neurocirujano Leopoldo Luque y Gianinna Maradona, una de las hijas del exfutbolista.
En una intervención sorpresiva —la tercera en una semana—, Luque interrumpió nuevamente el desarrollo previsto de la audiencia y reconoció haber firmado la copia de la historia clínica del exjugador antes de su traslado al domicilio donde falleció en noviembre de 2020. En ese contexto, sostuvo que el campeón del mundo “no paraba de tomar alcohol” y que “estaba muy consciente de lo que hacía”.
El médico también se definió como “amigo” y “médico de confianza” de Maradona, y afirmó que la relación con el entorno del exfutbolista cambió tras la decisión de impedirle realizar una intervención quirúrgica. “El día de la cirugía aparecieron abogados, representantes y la familia. Tomaron la decisión de no dejarme operar. Ahí cambió la relación”, explicó.
La nueva declaración generó incomodidad en el tribunal. El juez Alberto Gaig advirtió que no debía convertirse en una práctica habitual que el imputado pidiera la palabra de manera reiterada, aunque finalmente habilitó su exposición.
Más tarde, Gianinna Maradona brindó su testimonio y apuntó con dureza contra el neurocirujano. Entre lágrimas, recordó haber visto a su padre “desorientado” semanas antes de su muerte y aseguró que alertó a Luque sobre su estado. “Le dije que estaba perdido en tiempo y espacio, lo veía bastante mal”, relató.
La hija del Diez también lo calificó como “el rey de la manipulación”, luego de que se reprodujeran audios en los que el médico se refería de manera despectiva a las hijas del exfutbolista. “Conmigo no se dirigía así. Es un gran actor, no se le movía ni un pelo”, sostuvo.
Además, cuestionó el entorno que rodeaba a su padre en sus últimos días, al asegurar que les impedían comunicarse con él y que minimizaban su estado de salud. “Para ellos era normal que estuviera así. No nos dejaban hablar con él y le cambiaban el número de teléfono”, denunció.
En la causa están imputados siete profesionales de la salud por “homicidio simple con dolo eventual”, un delito que contempla penas de entre 8 y 25 años de prisión. El tribunal busca determinar si existieron negligencias determinantes en la atención médica que derivaron en la muerte de Maradona.
