8 febrero, 2026

El Gobierno debuta el año con el IPC «viejo» tras la salida de Lavagna

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En medio de una crisis institucional en el INDEC y tras descartar la modernización del sistema estadístico, el Gobierno nacional publicará este martes el primer IPC de 2026. Bajo la metodología de 2004, los analistas esperan una cifra cercana al 2,5%, mientras crece la polémica por el rechazo oficial a un índice que refleje el peso real de los aumentos en servicios y carne.

Por Alejo Pombo

La economía argentina se prepara para recibir este martes 10 de febrero la primera cifra oficial de inflación del año, pero lo hará bajo un manto de dudas metodológicas y tensiones políticas. Tras la traumática renuncia de Marco Lavagna y la decisión de Javier Milei y Luis Caputo de archivar el nuevo Índice de Precios al Consumidor (IPC) que debía debutar este mes, el INDEC volverá a utilizar una canasta de consumos que data de 2004 para medir la realidad de 2026.

Las proyecciones del mercado ubican el indicador de enero entre el 2,4% y el 2,6%. Aunque la cifra marcaría una desaceleración respecto al 2,8% de diciembre, el debate de fondo es la representatividad del dato. El sistema desechado por el Gobierno buscaba actualizar los hábitos de consumo de los hogares (basándose en encuestas de 2018), otorgando un peso mucho mayor a los servicios públicos y privados. La decisión oficial de mantener la «vieja usanza» evita, en los papeles, que el impacto de los aumentos en tarifas de luz, gas y agua se refleje con toda su crudeza en el índice general.

Esta «marcha atrás» estadística coloca a la Argentina en una posición de rezago regional inédita. Mientras países como Chile o Uruguay utilizan canastas actualizadas a 2023 y 2022 respectivamente, la administración libertaria ha optado por un esquema que podría demorar hasta cuatro años en modernizarse. Según consultoras privadas como Empiria, el uso del nuevo sistema hubiera elevado la inflación acumulada de 2025 del 31,5% oficial a un 32,4%, una diferencia pequeña en el papel pero significativa en la credibilidad del programa económico.

El horizonte para los próximos meses suma presión adicional: el precio de la carne. El reciente éxito diplomático de elevar de 20.000 a 100.000 las toneladas de exportación de cortes vacunos a Estados Unidos amenaza con un «efecto bumerán» en las góndolas locales. Especialistas advierten sobre aumentos de hasta el 15% en el mostrador, impulsados por la menor oferta interna, un fenómeno que el Gobierno niega pero que los carniceros ya empiezan a trasladar a los precios.

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