Cuentas en rojo y el fantasma del INDEC: El FMI inicia una revisión crítica en Buenos Aires
Bajo la sombra de una crisis en las estadísticas oficiales y un rojo de USD 14.100 millones en las arcas del Banco Central, técnicos del FMI desembarcan en el país. El objetivo es negociar un perdón por las metas de reservas incumplidas en 2025 y evaluar si el plan de ajuste es sostenible sin la actualización del índice inflacionario.

Por Alejo Pombo
La llegada de la misión técnica del Fondo Monetario Internacional (FMI) a Buenos Aires este jueves no es un trámite de rutina; es una operación de rescate para un programa que, aunque brilla en lo fiscal, se desangra en lo monetario. La delegación arriba con un mandato claro: auditar la segunda revisión de un acuerdo por USD 20.000 millones, en un escenario donde Argentina debe explicar un desvío de reservas que supera los USD 13.000 millones respecto a lo pactado.
La fotografía económica que recibe a los técnicos es contradictoria. Por un lado, el Palacio de Hacienda exhibe con orgullo el cumplimiento de las metas fiscales, producto de un ajuste draconiano en el gasto público. Por el otro, el Banco Central (BCRA) muestra una realidad lacerante: las reservas netas cerraron el 2025 en un rojo profundo de –USD 14.100 millones, ignorando incluso la flexibilización de USD 6.500 millones que el organismo había concedido previamente.
Sin embargo, el factor que añade una capa de desconfianza técnica es la crisis en el INDEC. La renuncia de Marco Lavagna y la postergación de la nueva metodología para medir el Índice de Precios al Consumidor (IPC) han encendido las alarmas sobre la transparencia estadística, un tema de extrema sensibilidad para el Fondo desde la intervención del organismo en 2007. Sin un termómetro confiable para la inflación, la sostenibilidad de las metas monetarias se vuelve una conjetura.
La agenda de la misión es ambiciosa y política. Además de los encuentros técnicos con el equipo de Luis Caputo y el BCRA, los enviados buscarán pulsar la temperatura social en reuniones con la CGT y empresarios. El trasfondo es la reforma laboral que se debate en el Senado, vista por Washington como una «reforma estructural» indispensable para que los desembolsos de USD 1.000 millones sigan fluyendo.
Para destrabar el waiver (la dispensa oficial por el incumplimiento), el Gobierno ya ha puesto en marcha las denominadas «acciones previas»: un ajuste mensual de las bandas cambiarias vinculado a la inflación y una agresiva política de compra de divisas que, en lo que va de 2026, ya ha captado USD 1.300 millones. El objetivo oficial de sumar USD 10.000 millones este año parece, a ojos de los analistas, una meta optimista supeditada a que la demanda de pesos no se derrumbe y a que el campo liquide una cosecha que todavía es una incógnita.
