La «Capital de la Fe» cumplió: miles de fieles llenaron Villa de la Quebrada
Miles de fieles llegados de toda la provincia y el país se congregaron este Viernes Santo en Villa de la Quebrada para vivir la jornada más solemne del calendario católico. El momento central fue la bajada de la imagen del Cristo de la Quebrada por parte del obispo Gabriel Barba, que emocionó a los presentes.

Por Alejo Pombo
Peregrinos llegados desde distintos puntos de San Luis y de otras provincias comenzaron a poblar las calles del pequeño pueblo serrano bien antes del inicio de los oficios religiosos. Este Viernes Santo, la localidad que se autodefine como la «Capital de la Fe» provincial volvió a justificar ese título con una jornada que reunió a miles de fieles para conmemorar la Pasión y Muerte de Jesús en el día más solemne del calendario católico.
La particularidad litúrgica del Viernes Santo marcó el tono de la jornada desde el inicio: es el único día del año en que la Iglesia Católica no celebra la Eucaristía. Toda la liturgia se concentra en la Pasión del Señor, lo que convierte a la celebración en un acto de austeridad deliberada, sin misa, sin consagración, solo con la lectura, la adoración de la Cruz y la comunión de reserva.

El momento que nadie olvidará
El instante más cargado de emoción llegó cuando el obispo de San Luis, Gabriel Barba, procedió a bajar la imagen del Cristo de la Quebrada de su lugar habitual. El gesto —poco frecuente y cargado de significado para la comunidad— permitió que los fieles pudieran acercarse a la histórica representación y recibir su bendición de manera directa. Quienes estaban presentes describieron la escena con ojos vidriosos y un silencio que la propia multitud se encargó de sostener.

El Vía Crucis de mármol y cerro
El recorrido del Vía Crucis, esculpido en mármol y trazado sobre el paisaje serrano que rodea al pueblo, fue el marco del momento central de la jornada. Las catorce estaciones que serpentean por los cerros concentraron a cientos de peregrinos que ascendieron en silencio, con plegarias, en una procesión que combina devoción religiosa con el esfuerzo físico del paisaje.
El Vía Crucis de Villa de la Quebrada dejó de ser hace años un acto exclusivamente religioso para convertirse en un fenómeno cultural que convoca a creyentes y no creyentes, a turistas y locales, a quienes buscan un momento de recogimiento y a quienes llegan por primera vez atraídos por la singularidad del lugar.
Con las calles colmadas y un clima de paz que los asistentes describieron como difícil de encontrar en otro contexto, Villa de la Quebrada cerró su Viernes Santo confirmando su lugar como el epicentro espiritual de la provincia.
