
Por Alejo Pombo
Villa Mercedes despidió con profundo dolor y recogimiento a Nemesio Agustín Benítez, el querido “padre Nolo”, una de las figuras más emblemáticas de la vida religiosa y social de la ciudad.
El sacerdote fue sepultado en la parroquia Nuestra Señora de la Merced, el mismo lugar donde días atrás sufrió la descompensación que derivó en su internación y posterior fallecimiento. El regreso a ese templo tuvo un fuerte valor simbólico: allí, donde ejerció su vocación durante años, encontró también su descanso final.
La mañana del Jueves Santo amaneció gris y con una llovizna persistente que acompañó el clima de tristeza. Desde temprano, una extensa caravana trasladó sus restos desde la ciudad de San Luis hasta Villa Mercedes, en un recorrido cargado de emoción. El cortejo hizo una parada frente a la Municipalidad y avanzó por distintas calles, donde vecinos y fieles se detenían en silencio para rendirle homenaje.
El padre Nolo había fallecido el martes, luego de permanecer más de una semana internado. Su descompensación inicial ocurrió en plena tarea pastoral, mientras escuchaba confesiones en la parroquia que marcó su vida, un hecho que muchos interpretaron como reflejo de su entrega hasta el último momento.
Durante el miércoles, sus restos fueron velados en la capilla Nuestra Señora de Luján, en la ciudad de San Luis, en una jornada atravesada por la fe y la despedida colectiva. Allí se celebraron misas de manera continua, con una ceremonia central encabezada por el obispo Gabriel Barba.
Con su partida, Villa Mercedes pierde a una figura profundamente querida, cuya huella trasciende lo religioso y se inscribe en la memoria afectiva de toda una comunidad.
