
Por Alejo Pombo
Cayó la banda de los hermanos Caamaño: robos millonarios, vida de lujo y un arsenal digno de película
La caída fue tan cinematográfica como sus golpes. Los hermanos Emiliano Alberto Caamaño y Matías David Caamaño fueron detenidos por la Policía Bonaerense tras una serie de allanamientos que desarticularon a una de las bandas más sofisticadas y activas del conurbano.
El operativo incluyó 14 procedimientos simultáneos en zonas como Avellaneda y Berazategui, con epicentro en countries de Hudson, donde los acusados llevaban una vida de alto perfil. Allí fueron capturados, luego de una investigación que combinó tecnología, inteligencia criminal y seguimiento de movimientos.
El líder del grupo, Emiliano, intentó escapar por los techos utilizando un sistema de fuga que él mismo había montado en su casa. No lo logró: fue perseguido y detenido en una secuencia que quedó registrada en video.
El golpe que los expuso
La causa se originó el 18 de febrero, cuando la banda —según la acusación del fiscal Javier Barrera— ejecutó un asalto comando contra una empresa multinacional en Bernal.
Siete delincuentes armados irrumpieron en la planta y se llevaron un botín impactante: 40 mil dólares y lingotes de oro. La fuga se realizó en tres vehículos, lo que activó un operativo de rastreo que terminó siendo clave para desarticular la organización.
A partir de cámaras de seguridad, análisis de antenas telefónicas y detección de patentes, los investigadores reconstruyeron los movimientos de la banda hasta llegar a sus domicilios.
Lujos, armas y tecnología
El resultado de los allanamientos reveló el nivel de vida que sostenían. Entre los bienes incautados había motos de agua de alta gama, relojes de lujo —incluyendo piezas de Rolex—, cadenas de oro, más de 40 millones de pesos y otros 40 mil dólares en efectivo, además de una máquina para contar billetes.
Pero el arsenal era igual de impactante: seis armas de fuego de distintos calibres, incluyendo pistolas de Sig Sauer, algunas con cargadores extendidos.
También contaban con herramientas especializadas para robos de precisión: ganzúas, amoladoras, taladros y equipos capaces de vulnerar cajas fuertes.
Uno de los detalles que más llamó la atención fue el uso de tecnología poco convencional. La banda habría dejado atrás los drones —que en el pasado los hicieron conocidos— para incorporar baroscopios, pequeñas cámaras de endoscopía que permiten observar espacios cerrados y facilitar aperturas sin ser detectados.
El toque bizarro
Entre tanto profesionalismo, apareció un costado insólito. Los investigadores encontraron aerosoles de espuma de carnaval —utilizados para bloquear cámaras—, máscaras y dos pelucas llamativas, que habrían sido parte de su sistema de disfraces.
Un “cotillón criminal” que contrasta con la sofisticación del resto del operativo.
Además, se secuestraron vehículos con irregularidades: una Volkswagen Taos con patente duplicada y pedido de captura, y un Peugeot 208 robado semanas antes.
