A días del balotaje, Flávio cambió de postura sobre la reducción de la jornada laboral en Brasil
Flávio Bolsonaro cambió su postura y votó a favor de terminar con la escala laboral 6×1 en Brasil, que contempla seis días de trabajo por uno de descanso. El Senado aprobó la reducción de la jornada semanal de 44 a 40 horas, en una votación que se produjo a pocos días del balotaje presidencial entre el senador y Lula da Silva.

El senador y candidato presidencial brasileño Flávio Bolsonaro anunció su respaldo a la propuesta para eliminar la escala laboral de seis días de trabajo por uno de descanso y reducir la jornada semanal de 44 a 40 horas. El cambio de postura se produjo a menos de dos semanas del balotaje del 25 de octubre, en el que enfrentará al presidente Luiz Inácio Lula da Silva.
El legislador del Partido Liberal (PL) había cuestionado anteriormente la iniciativa impulsada por el oficialismo y la había calificado de inoportuna por su tratamiento durante la campaña electoral. Sin embargo, el martes 13 de octubre anunció que votaría a favor, luego de afirmar que, durante sus recorridas por Brasil, escuchó a numerosos trabajadores reclamar el fin del esquema conocido como “6×1”.
“Estoy recorriendo Brasil. La mayoría de los trabajadores brasileños quiere que termine la escala 6×1. Voy a votar a favor de ponerle fin”, sostuvo. Al mismo tiempo, defendió una mayor flexibilidad para que cada empleado pueda organizar su jornada laboral.
El cambio se concretó el miércoles 14 de octubre, cuando el Senado brasileño aprobó la propuesta de enmienda constitucional en dos votaciones, con 75 votos a favor y uno en contra. Flávio registró su voto a distancia mientras cumplía actividades de campaña en el sur del país.
Qué cambia con el fin de la escala 6×1
La iniciativa apunta a terminar con el régimen en el que los trabajadores cumplen seis días laborales consecutivos y descansan uno. La reforma reduce el límite de la jornada semanal de 44 a 40 horas, sin una disminución salarial, y establece dos días de descanso por semana.
El texto ya había sido aprobado por la Cámara de Diputados en mayo y obtuvo una amplia mayoría en el Senado. Su avance se convirtió en uno de los principales temas del debate político en la recta final de la campaña presidencial.
Pese a su voto favorable, Flávio Bolsonaro mantuvo sus objeciones sobre algunos aspectos de la propuesta. Entre otras cuestiones, planteó dudas sobre cómo se aplicaría a quienes trabajan desde sus casas y a las madres que necesitan horarios reducidos o adaptados a sus responsabilidades de cuidado.
“Me gustaría que el trabajador tuviera libertad para organizar su propia jornada laboral”, afirmó el senador, al defender un modelo con mayor margen de negociación sobre los horarios.
El impacto electoral de la decisión
El respaldo de Flávio se produjo en un contexto de fuerte disputa electoral. En la primera vuelta del 4 de octubre, el senador obtuvo el 47,03% de los votos válidos, frente al 45,16% de Lula. Ambos volverán a enfrentarse el domingo 25 de octubre para definir quién ocupará la Presidencia durante los próximos cuatro años.
La reducción de la jornada laboral es una de las principales propuestas sociales de Lula para la campaña. El cambio de posición de su rival llevó el debate sobre el trabajo y el descanso semanal al centro de la discusión electoral.
Flávio también sostuvo que el Gobierno debería asumir parte de los costos que la reducción de la jornada pudiera generar para las empresas, aunque no presentó detalles concretos sobre cómo se financiaría esa compensación.
La visita a Jair Bolsonaro
En los días previos al anuncio, el senador había visitado a su padre, el expresidente Jair Bolsonaro, quien cumple una condena de 27 años de prisión por su participación en una trama golpista y permanece bajo arresto domiciliario.
Flávio prometió indultarlo si llega a la Presidencia. La situación judicial de su padre y sus propuestas económicas forman parte de una campaña marcada por las diferencias entre los dos candidatos sobre el papel del Estado, las relaciones laborales y el rumbo político de Brasil.
Con la aprobación de la reforma laboral en el Senado, el fin de la escala 6×1 quedó convertido en uno de los ejes de la recta final electoral. El resultado de la votación también dejó en evidencia que la iniciativa reunió apoyos más allá de la base parlamentaria del Gobierno de Lula.
