8 octubre, 2026

Francia suspende las granadas policiales tras herir a estudiantes

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Francia suspendió temporalmente el uso de granadas aturdidoras durante las protestas estudiantiles después de que un adolescente de 15 años perdiera una mano en Lens. Las movilizaciones dejaron cientos de heridos y miles de detenidos, mientras crecen los reclamos por la educación y el ajuste fiscal.

El Gobierno de Francia suspendió temporalmente el uso de granadas aturdidoras por parte de la Policía durante las protestas estudiantiles, luego de que un adolescente de 15 años perdiera una mano durante los disturbios frente a un instituto de Lens. La medida busca reducir la violencia mientras avanzan las investigaciones sobre el accionar de las fuerzas de seguridad.

El ministro del Interior, Laurent Nuñez, confirmó que la prohibición se aplicará únicamente durante las manifestaciones de estudiantes secundarios y mientras se determina qué ocurrió en los episodios que dejaron varios jóvenes gravemente heridos.

Además del caso de Lens, otro alumno de 14 años sufrió una doble fractura de mandíbula y perdió varios dientes después de la explosión de una granada de gas lacrimógeno a corta distancia durante una protesta en el noroeste de París.

Las movilizaciones alcanzaron su mayor convocatoria el martes. Según las cifras oficiales y sindicales, entre 256.000 y 450.000 personas participaron de las protestas en distintas ciudades del país. En París, el Ministerio del Interior contabilizó 56.000 manifestantes, mientras que los sindicatos estimaron unos 100.000.

El Gobierno informó que 215 estudiantes, 715 policías y 85 integrantes del personal docente resultaron heridos desde el inicio del conflicto. También se registraron miles de detenciones, en su mayoría de menores, además de daños en escuelas y mobiliario urbano.

Frente a las denuncias por posibles excesos, la Policía abrió 18 investigaciones internas. El Ejecutivo, sin embargo, rechazó las acusaciones de una política de “represión policial” contra los estudiantes.

Las organizaciones de derechos humanos reclamaron mayores garantías para los manifestantes y cuestionaron el uso de la fuerza durante las protestas. Desde la izquierda francesa también criticaron al Gobierno por haber tomado la decisión sobre las granadas después de que varios adolescentes sufrieran heridas graves.

El movimiento estudiantil comenzó a mediados de septiembre en un instituto de Créteil y rápidamente se extendió a distintas regiones. Los alumnos reclaman por la falta de profesores, los horarios sobrecargados y el deterioro de los establecimientos educativos.

Entre las denuncias también aparecen aulas sin mobiliario suficiente, problemas de infraestructura y condiciones deficientes durante los meses de altas temperaturas. Los estudiantes sostienen además que la carga horaria de los secundarios franceses se encuentra entre las más elevadas de Europa.

En medio de la escalada, el Gobierno suspendió las clases en cientos de establecimientos secundarios. La medida se sumó a la decisión de limitar el uso de determinados dispositivos policiales durante las movilizaciones.

El conflicto también está atravesado por la situación económica del país. El Gobierno de Emmanuel Macron impulsa un ajuste fiscal de más de 50.000 millones de euros para reducir el déficit y contener una deuda pública cercana al 120% del PBI.

Macron convocó a una reunión de urgencia con el primer ministro Sébastien Lecornu y otros integrantes del gabinete para analizar la situación. La crisis se produce además a pocos meses de las elecciones presidenciales, en un escenario político marcado por el avance de la ultraderecha.

Mientras el Gobierno busca contener la violencia y abrir un canal de diálogo, los estudiantes mantienen sus reclamos por las condiciones educativas y contra el ajuste presupuestario. La suspensión de las granadas apunta a reducir la tensión en las calles, pero el conflicto continúa abierto.

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