Tres gigantes petroleros le dieron la espalda a las operaciones en Malvinas tras la presión del Gobierno de Milei
SLB, Baker Hughes y Halliburton comunicaron que no participarán en proyectos de exploración y explotación de hidrocarburos en las Islas Malvinas. Las definiciones se conocieron después de que el Gobierno de Javier Milei anunciara sanciones contra empresas vinculadas con la actividad petrolera en el archipiélago. Las tres compañías son grandes proveedoras de servicios para la industria energética y tienen presencia en proyectos argentinos.

Las empresas de servicios petroleros SLB, Baker Hughes y Halliburton comunicaron este sábado que no participarán en proyectos de exploración y explotación de hidrocarburos en las Islas Malvinas.
Las definiciones se conocieron después de que el Gobierno de Javier Milei anunciara nuevas medidas para sancionar a compañías que intervengan en actividades petroleras en el área cuya soberanía reclama la Argentina.
La primera en hacer pública su posición fue SLB, anteriormente conocida como Schlumberger. Más tarde se sumaron las estadounidenses Baker Hughes y Halliburton, dos compañías de fuerte presencia internacional en la industria de servicios petroleros.
La decisión fue celebrada por YPF. “Que las principales empresas de servicios del mundo sigan apostando por YPF y por nuestro país es una señal muy clara de todo lo que tenemos por delante. Gracias por el apoyo”, publicó la petrolera estatal.
Una definición en medio de la disputa por el petróleo de Malvinas
El pronunciamiento de las tres compañías se produce en un momento de creciente tensión entre la Argentina, el Reino Unido y las empresas que participan de proyectos hidrocarburíferos en las islas.
El Gobierno argentino anunció sanciones contra compañías que participen en actividades de exploración y explotación de hidrocarburos en Malvinas y extendió el foco hacia aquellas que puedan prestar servicios o funcionar como proveedoras de esos proyectos.
La estrategia tiene como uno de sus principales objetivos dificultar el desarrollo de Sea Lion, el proyecto offshore impulsado por la israelí Navitas Petroleum y la británica Rockhopper Exploration.
Navitas posee el 65% del proyecto y Rockhopper el 35%.
Ambas compañías sostienen que cuentan con permisos válidos otorgados por las autoridades de las islas, que a su vez respaldan sus actividades con el apoyo del Reino Unido.
El proyecto contempla una importante inversión y tiene como objetivo comenzar la producción de petróleo en los próximos años.
Una diferencia clave: no trabajaban en Sea Lion
La decisión de SLB, Baker Hughes y Halliburton tiene una particularidad importante.
Las tres empresas no estaban vinculadas directamente al proyecto Sea Lion.
Por ese motivo, su postura no implica el retiro de una compañía que ya estuviera participando de la explotación del yacimiento.
Su decisión tiene relevancia, en cambio, porque se trata de grandes proveedores internacionales de servicios, tecnología y equipamiento para la industria petrolera.
En ese sentido, el Gobierno argentino busca que las medidas alcancen no solamente a las empresas directamente involucradas en la explotación de hidrocarburos en Malvinas, sino también a parte de la cadena de proveedores necesaria para desarrollar esos proyectos.
El Gobierno amplió la presión sobre las empresas
La Casa Rosada anunció que las compañías que participen en actividades hidrocarburíferas en Malvinas podrían enfrentar restricciones para operar en otros proyectos energéticos dentro de la Argentina.
Entre los sectores alcanzados por esa advertencia aparece Vaca Muerta, uno de los principales polos de desarrollo de hidrocarburos del país.
El planteo oficial busca utilizar el peso del mercado energético argentino como herramienta de presión frente a las empresas que decidan involucrarse en proyectos desarrollados en el área cuya soberanía reclama la Argentina.
La estrategia adquirió mayor intensidad durante los últimos días, con nuevas medidas anunciadas por el Ejecutivo.
45 empresas y personas bajo un proceso sancionatorio
El viernes, el Gobierno confirmó el inicio de un proceso sancionatorio contra 45 empresas y personas por actividades vinculadas con la exploración y explotación de hidrocarburos en las Islas Malvinas.
En paralelo, el canciller Pablo Quirno informó que alrededor de 180 empresas ya habían sido notificadas debido a su vinculación con actividades hidrocarburíferas en el archipiélago o por actuar como proveedoras de compañías que operan en esa zona.
La diferencia entre ambos grupos es relevante: mientras el primer conjunto quedó alcanzado por un proceso sancionatorio, el segundo incluye empresas notificadas por su eventual relación con la actividad hidrocarburífera.
Malvinas vuelve al centro de la agenda energética
La disputa por los recursos naturales de las islas volvió así a ocupar un lugar central en la agenda del Gobierno argentino.
La administración de Milei sostiene que la explotación unilateral de hidrocarburos en el área es incompatible con el reclamo argentino de soberanía y busca utilizar herramientas diplomáticas, económicas y legales para obstaculizar esas operaciones.
Del otro lado, el Reino Unido mantiene su posición sobre las islas y respalda las actividades hidrocarburíferas desarrolladas bajo las licencias otorgadas por las autoridades de las Malvinas.
En ese escenario, la decisión de SLB, Baker Hughes y Halliburton representa una señal para la industria energética: tres de los principales proveedores internacionales del sector fijaron públicamente su decisión de no participar en proyectos de explotación de hidrocarburos en las islas, mientras el Gobierno argentino intenta ampliar la presión sobre toda la cadena vinculada con esas operaciones.
