4 septiembre, 2026

Petróleo en Malvinas: cómo es Sea Lion, el millonario proyecto offshore que genera tensión con Argentina

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Sea Lion es un proyecto de explotación petrolera offshore ubicado en la Cuenca Norte de las Malvinas, a unos 220 kilómetros del archipiélago. Navitas Petroleum y Rockhopper prevén desarrollar una primera etapa con 11 pozos submarinos y una unidad flotante de producción. El proyecto volvió a generar tensión por la disputa de soberanía entre Argentina y el Reino Unido.

Sea Lion es uno de los proyectos petroleros offshore de mayor escala proyectados en torno a las Islas Malvinas y volvió a quedar en el centro de la disputa entre Argentina y el Reino Unido por los recursos naturales del Atlántico Sur.

El desarrollo está ubicado en la Cuenca Norte de las islas, aproximadamente a 220 kilómetros del archipiélago. El descubrimiento del yacimiento se produjo en 2010, cuando fue identificado por la empresa británica Rockhopper Exploration, y desde entonces atravesó distintas etapas de exploración, evaluación y planificación.

En diciembre de 2025, las compañías a cargo del proyecto tomaron la decisión final de inversión para avanzar con la primera fase de desarrollo.

Actualmente, Navitas Petroleum, de origen israelí, posee el 65% del proyecto y actúa como operadora, mientras que Rockhopper Exploration conserva el 35% restante.

La primera etapa contempla la perforación de 11 pozos submarinos, que estarán conectados a una unidad flotante de producción, almacenamiento y descarga de petróleo, conocida como FPSO. Según el cronograma informado por las compañías, el inicio de la extracción está previsto para marzo de 2028.

Las dimensiones estimadas del yacimiento explican buena parte de la importancia que adquirió Sea Lion. Rockhopper calcula que el área contiene alrededor de 1.700 millones de barriles de petróleo en el lugar, mientras que los recursos recuperables estimados para el yacimiento alcanzarían unos 500 millones de barriles bajo la categoría 2C.

El desarrollo está pensado en diferentes etapas y, de concretarse según las previsiones de sus responsables, la explotación podría extenderse durante más de tres décadas.

Pero Sea Lion no representa solamente un proyecto de interés para la industria petrolera. Su avance vuelve a colocar en primer plano la disputa de soberanía sobre las Islas Malvinas, debido a que las autoridades de las islas autorizaron actividades de exploración y desarrollo de hidrocarburos en el área.

La posición argentina sostiene que la explotación unilateral de recursos naturales en zonas sujetas a la disputa de soberanía resulta contraria a sus derechos y a las resoluciones de Naciones Unidas. El Reino Unido, por su parte, mantiene su posición de soberanía sobre las islas y respalda el desarrollo de actividades económicas en el territorio y sus aguas bajo su administración.

En ese contexto, el Gobierno argentino volvió a cuestionar el avance de Sea Lion y anunció que analiza medidas para intentar impedir la explotación de hidrocarburos en áreas que considera parte de la plataforma continental argentina.

La disputa también alcanza a las compañías involucradas. Desde Buenos Aires se advirtió que la participación en proyectos de explotación de hidrocarburos en las zonas en disputa podría generar consecuencias económicas, jurídicas y diplomáticas.

A la discusión por la soberanía se suma el componente ambiental. Sea Lion implica una explotación petrolera en aguas del Atlántico Sur y sus responsables deben presentar y cumplir evaluaciones y requisitos ambientales establecidos por las autoridades que administran las islas.

Navitas sostiene que las operaciones previstas se desarrollarán bajo las normas y procedimientos ambientales vigentes en las Islas Malvinas. Argentina, en cambio, plantea que cualquier evaluación sobre actividades vinculadas con los recursos naturales de la zona debería contemplar la posición y los derechos que reclama el Estado argentino mientras la disputa de soberanía permanezca sin resolver.

Así, el proyecto concentra tres dimensiones que exceden ampliamente la extracción de petróleo: el potencial económico de un yacimiento de gran escala, el impacto ambiental de una explotación offshore y una disputa territorial que lleva décadas sin una solución definitiva.

Si Sea Lion cumple el cronograma anunciado y comienza a producir en 2028, el desarrollo podría convertirse además en un nuevo punto de tensión entre Buenos Aires y Londres, precisamente en un área donde la cuestión de los recursos naturales está directamente vinculada al conflicto de soberanía.

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