Estafa bancaria: la Justicia ratificó una millonaria sanción a Supervielle
La Justicia confirmó una multa de $2 millones al banco Supervielle por una estafa bancaria y ordenó devolver a la víctima el dinero correspondiente al daño directo, actualizado. El caso se convirtió en un nuevo antecedente sobre la responsabilidad de las entidades financieras frente a los fraudes digitales.

La Justicia de San Luis confirmó una multa de aproximadamente $2 millones al banco Supervielle por un caso de fraude bancario y ordenó devolver a la víctima el dinero correspondiente al daño directo, actualizado. La resolución ratificó la responsabilidad de la entidad por no haber adoptado medidas suficientes para proteger la cuenta de una usuaria.
La sanción había sido impuesta por la Dirección de Defensa del Consumidor y Lealtad Comercial mediante la resolución 5525. El banco apeló la medida, pero la Cámara de Apelaciones confirmó lo actuado por el organismo provincial.
El caso se inició con la denuncia de una mujer que aseguró no haber autorizado las operaciones realizadas desde su cuenta. Durante la investigación se detectó que habían ingresado más de 20 veces a la cuenta en un período de apenas seis horas.
Según el expediente, las operaciones presentaban características inusuales, pero no generaron alertas ni bloqueos por parte de la entidad financiera. Para Defensa del Consumidor, esto implicó un incumplimiento del deber de seguridad que tienen los bancos frente a sus clientes.
La resolución también ordenó que Supervielle reintegre el daño directo ocasionado a la víctima, actualizado de acuerdo con la tasa del Banco Nación.
La directora de Defensa del Consumidor, Cecilia Hissa, destacó que el fallo constituye un antecedente relevante porque reafirma la responsabilidad objetiva de las entidades financieras ante este tipo de situaciones.
La Cámara también puso el foco en la situación de los denominados consumidores digitales, considerados hipervulnerables por la desventaja estructural que existe entre los usuarios y las entidades financieras en los entornos digitales.
El criterio no se limita a los adultos mayores. Según explicó Hissa, una persona puede ser considerada hipervulnerable por su condición de usuario digital, independientemente de su edad.
El dato que refleja la dimensión del problema es que el 26,5% de las denuncias realizadas durante el primer semestre del año por consumidores hipervulnerables estuvo relacionado con estafas bancarias.
Desde Defensa del Consumidor remarcaron que los bancos tienen el deber de implementar mecanismos para detectar operaciones sospechosas, generar alertas y bloquear movimientos cuando corresponda.
Hissa señaló además que incluso cuando se analiza una eventual negligencia del usuario, puede existir responsabilidad de la entidad financiera, de acuerdo con el criterio de responsabilidad objetiva aplicado en estos casos.
Para prevenir fraudes, la funcionaria recomendó no ingresar a enlaces recibidos por mensajes o correos electrónicos, evitar videollamadas de números desconocidos y nunca proporcionar claves, códigos de seguridad ni datos personales.
Defensa del Consumidor también trabaja junto al área de Ciberdelitos en talleres de educación financiera, especialmente destinados a adultos mayores, para brindar herramientas que permitan detectar operaciones sospechosas y actuar rápidamente ante una posible estafa.
El fallo vuelve a poner en discusión las obligaciones de bancos y usuarios en un contexto de creciente digitalización de las operaciones financieras y de nuevas modalidades de fraude.
