13 agosto, 2026

Crece la polémica por la ayuda extranjera tras el terremoto

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El Gobierno de Colombia negó haber rechazado ayuda extranjera por razones políticas tras el terremoto de magnitud 7,4. El desastre dejó, según el último balance, 265 muertos, 3.494 heridos y 496 desaparecidos. Mientras continúan los rescates, Bogotá asegura que seleccionó la asistencia según las capacidades y necesidades de cada zona.

El Gobierno de Colombia negó haber rechazado asistencia internacional por motivos políticos o ideológicos tras el terremoto de magnitud 7,4 que sacudió el país el lunes 10 de agosto. Mientras continúan las tareas de rescate, el último balance oficial actualizado elevó a 265 los muertos, 3.494 los heridos y 496 los desaparecidos.

El canciller colombiano, Omar Bula, aseguró que las decisiones sobre la cooperación extranjera se toman en función de las necesidades de la emergencia y de las capacidades disponibles.

“Trabajamos sin ninguna consideración ideológica ni política”, sostuvo el funcionario al ser consultado por las versiones sobre un supuesto rechazo de ayuda por diferencias con determinados gobiernos.

La polémica surgió luego de que se conociera que Colombia había recibido distintas ofertas de asistencia internacional, pero inicialmente no había formalizado pedidos para el despliegue de varios equipos extranjeros de búsqueda y rescate.

Según David Tamayo, director de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD), Colombia formalizó solicitudes de asistencia para tareas de búsqueda y rescate a Estados Unidos, El Salvador, Ecuador e Israel.

El funcionario explicó que la selección respondió a las capacidades técnicas de los equipos ofrecidos y a las necesidades identificadas en las zonas afectadas. La respuesta internacional también incluyó ayuda humanitaria y logística.

La situación generó cuestionamientos debido a que algunos países habían ofrecido equipos especializados durante las primeras horas posteriores al sismo. Según reportes internacionales, la demora en definir los pedidos de rescatistas se convirtió en uno de los puntos más discutidos de la respuesta oficial.

En las últimas horas, además, comenzaron a llegar equipos y suministros desde distintos países. Estados Unidos envió personal especializado, mientras México aportó ayuda humanitaria y otros gobiernos activaron mecanismos de asistencia. España anunció también un primer paquete de ayuda de emergencia por un millón de euros.

El terremoto, de magnitud 7,4, golpeó el oeste de Colombia el lunes y provocó importantes daños en viviendas, hospitales, escuelas y otras infraestructuras. Más de 9.500 viviendas resultaron destruidas, según los primeros balances difundidos tras el desastre.

Las zonas más afectadas se concentran en los departamentos de Risaralda y Valle del Cauca, con Pereira y Cali entre las ciudades que registraron mayores consecuencias.

Las tareas de búsqueda y rescate continúan bajo presión debido a que las primeras 72 horas posteriores a un terremoto son consideradas críticas para encontrar sobrevivientes. Los equipos trabajan entre edificios colapsados mientras también se mantiene la vigilancia ante posibles réplicas.

El presidente Abelardo de la Espriella declaró el estado de desastre nacional y anunció medidas para afrontar la emergencia y avanzar posteriormente con la reconstrucción de las zonas afectadas.

Mientras continúan las operaciones, el Gobierno busca despejar las críticas sobre su manejo de la cooperación internacional. La administración sostiene que no hubo un criterio político para seleccionar la asistencia y que las decisiones respondieron exclusivamente a las necesidades de la emergencia.

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