9 agosto, 2026

El Gobierno limita a Sturzenegger y fortalece a Santilli

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Tras los tropiezos con la reforma portuaria y el capítulo de tierras, la Casa Rosada reconfiguró su estrategia. Sturzenegger conservará su cargo, pero sus iniciativas tendrán mayor control político. Santilli asumirá un rol central en la negociación con gobernadores y aliados, mientras Karina Milei busca ordenar la agenda de cara a 2027.

El Gobierno decidió reducir el margen de autonomía de Federico Sturzenegger y darle mayor protagonismo al jefe de Gabinete, Diego Santilli, luego de los últimos tropiezos políticos vinculados con la desregulación portuaria y el proyecto de modificación del régimen de tierras. La nueva estrategia apunta a centralizar las iniciativas y priorizar su viabilidad política con la mirada puesta en las elecciones de 2027.

La decisión implica un cambio en la dinámica interna de la gestión de Javier Milei. Según trascendió, la mesa política tendrá un papel central en la definición de qué proyectos avanzan, cuándo se presentan y qué estrategia se utilizará para conseguir respaldo legislativo.

En ese esquema, Santilli quedará a cargo de administrar los vínculos con gobernadores y aliados y de coordinar las negociaciones necesarias para futuras votaciones en el Congreso. La intención es evitar nuevos conflictos que puedan poner en riesgo iniciativas prioritarias del oficialismo.

El nuevo mecanismo es impulsado por Karina Milei, secretaria general de la Presidencia. La mesa política deberá evaluar las propuestas de los distintos ministerios antes de que lleguen al Congreso, con especial atención a su oportunidad política y a las posibilidades concretas de conseguir los votos necesarios.

El repliegue de Sturzenegger llega después de dos episodios que generaron dificultades para la Casa Rosada. Uno fue el conflicto provocado por el decreto 690/2026, que modificó el régimen de practicaje y pilotaje en los puertos.

La normativa buscaba avanzar con una mayor desregulación de la actividad y reducir costos, pero provocó un paro de prácticos y pilotos que afectó la operatoria portuaria. El conflicto obligó al Gobierno a revisar la implementación de la medida.

El segundo revés ocurrió en el Senado, donde el oficialismo decidió retirar el capítulo del proyecto de Inviolabilidad de la Propiedad Privada referido a la compra de tierras rurales por parte de extranjeros.

La eliminación del apartado fue clave para intentar garantizar el tratamiento del resto de la iniciativa. La decisión se tomó luego de que el oficialismo no consiguiera reunir los apoyos necesarios para avanzar con ese punto.

La situación también puso bajo revisión parte de la agenda de reformas estructurales promovida por Sturzenegger. Entre las iniciativas que podrían perder prioridad aparecen cambios vinculados con la comercialización de libros, farmacias e inmobiliarias, además del capítulo sobre Inteligencia Artificial en la Ley de Sociedades.

El nuevo escenario no significa, al menos por ahora, el desplazamiento del ministro ni el abandono de la agenda de desregulación. De hecho, el Gobierno continúa impulsando reformas en distintas áreas: en junio, por ejemplo, aprobó una actualización integral del régimen de inversiones mineras para simplificar trámites y reducir cargas burocráticas.

La diferencia estará en el modo de avanzar. Las iniciativas deberán atravesar ahora un filtro político antes de convertirse en proyectos prioritarios, en un contexto en el que la Casa Rosada busca fortalecer su relación con gobernadores y bloques aliados.

El cambio también refleja el mayor peso que adquirió Santilli dentro del esquema oficial. Su función será clave para construir acuerdos en el Congreso y ordenar la relación con los mandatarios provinciales, especialmente frente a una agenda que comenzará a estar cada vez más condicionada por el calendario electoral de 2027.

La propia Patricia Bullrich planteó la necesidad de concentrar los esfuerzos en una agenda con proyectos de mayor relevancia social y política. El mensaje coincide con la nueva estrategia: menos iniciativas impulsadas de manera aislada y mayor coordinación antes de llevarlas al Parlamento.

Así, después de los conflictos generados por la reforma portuaria y el capítulo de tierras, la Casa Rosada busca corregir el rumbo. Sturzenegger conservará su función al frente del área de Desregulación, pero sus proyectos tendrán un nuevo filtro político y Santilli ganará protagonismo en la negociación con el Congreso, los gobernadores y los aliados.

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