4 agosto, 2026

Compras puerta a puerta: el boom que alcanzó un récord

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Las compras puerta a puerta alcanzaron un récord de USD 125 millones en junio y crecieron 73,8% interanual. El fenómeno se aceleró con la flexibilización del régimen de importaciones y ya impacta en sectores como indumentaria, electrónica y artículos deportivos, mientras comerciantes e industriales advierten por sus efectos sobre las ventas y el empleo.

Las compras puerta a puerta alcanzaron en junio un récord de USD 125 millones y crecieron 73,8% interanual, en una señal del fuerte cambio que atraviesa el consumo argentino. Según un informe de Analytica, las importaciones vía courier acumularon USD 643 millones durante el primer semestre, un 104,2% más que en igual período de 2025.

El monto de junio superó el máximo registrado en abril y, frente a junio de 2024, el salto llegó al 641,5%. En apenas seis meses, las compras realizadas mediante servicios de courier quedaron a USD 251 millones del total importado durante todo 2025.

El crecimiento se explica por una combinación de factores, entre ellos una mayor estabilidad cambiaria, la recuperación del salario privado registrado medido en dólares y los cambios introducidos en el régimen de importaciones simplificadas.

La flexibilización permitió ampliar la franquicia para envíos sin pago de impuestos hasta USD 400 por operación, con un límite de cinco envíos anuales, y habilitó operaciones de hasta USD 3.000 con el pago de los aranceles correspondientes.

Aunque el fenómeno todavía tiene un peso reducido sobre el comercio exterior —las importaciones vía courier representaron alrededor del 1,8% del total importado en junio—, su impacto comienza a sentirse con mayor fuerza en determinados sectores del consumo.

El avance se observa especialmente en rubros como indumentaria, artículos deportivos, electrónica, muebles, decoración y juguetes. Según los datos citados en el informe, las compras realizadas mediante servicios postales ya equivalen a cerca del 40% de las ventas de esos segmentos en los centros comerciales relevados, frente a menos del 10% en 2024.

El contexto de precios también favorece las compras en el exterior. Los bienes transables, como electrodomésticos e indumentaria, registraron una fuerte reducción de sus precios relativos frente al promedio de la economía, mientras los servicios y otros gastos esenciales evolucionaron en sentido contrario.

La diferencia es particularmente relevante para los hogares de menores ingresos, que destinan una proporción mayor de sus recursos a alimentos, bebidas y servicios básicos. Por eso, el abaratamiento de determinados productos importados no se traduce necesariamente en un alivio generalizado del presupuesto familiar.

El impacto sobre el comercio y la industria

El crecimiento de las compras puerta a puerta genera, al mismo tiempo, preocupación entre comerciantes e industriales locales, que deben competir con productos adquiridos directamente por los consumidores en mercados extranjeros.

El comercio registró una caída interanual del 1,7% entre enero y mayo y se ubicó 4,8% por debajo del nivel de 2023. Desde noviembre de ese año, además, el saldo de empleo del sector se volvió negativo en 9.413 puestos y la cantidad de empleadores se redujo en 7.567.

El escenario se da mientras las ventas de los centros de compras atraviesan una recuperación irregular. Según el INDEC, en mayo las ventas a precios constantes de los shoppings crecieron 11,9% interanual, aunque el acumulado de enero a mayo todavía mostró una baja del 2,1%.

El cambio en los hábitos de consumo también impacta sobre distintas ramas manufactureras. Entre las actividades que registran retrocesos se encuentran la fabricación de equipos informáticos y de comunicaciones, los productos textiles y los aparatos de uso doméstico.

Así, el crecimiento del courier plantea una paradoja para la economía argentina: por un lado, amplía la oferta disponible y permite a los consumidores acceder a productos a precios más competitivos; por otro, incrementa la presión sobre comercios e industrias locales que deben competir con bienes comprados directamente en el exterior.

La tendencia podría profundizarse mientras se mantengan las condiciones cambiarias y regulatorias que favorecen las compras internacionales. El desafío para el Gobierno será determinar hasta qué punto la mayor apertura comercial puede convivir con la recuperación de la producción, el empleo y las ventas de los sectores locales.

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