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Argentinos Juniors regresó a primera tras vencer a Gimnasia de Jujuy

Argentinos Juniors volvió hoy a Primera División luego de un año de su descenso y mucho le debe a su entrenador, Gabriel Heinze, quien convirtió los murmullos en ovaciones y un equipo hundido anímicamente en una máquina de fútbol que hasta es considerada por muchos como el que mejor juega en el país.

Ahogado en deudas y con la consecuente pobreza dentro del campo, el club apostó por un director técnico con poca experiencia y malos resultados en Godoy Cruz que en un comienzo fue mirado peor que de reojo por muchos hinchas.

Peor aún fue su imagen luego del 27 de julio del año último, cuando quedó eliminado de la Copa Argentina tras igualar 1-1 con Deportivo Laferrere y una definición desde el punto del penal para la que cambió especialmente al arquero, que no atajó ni uno de los envíos del adversario.

Con trabajo, dedicación, convicción y un enorme convencimiento fue moldeando en la cabeza de sus jugadores la importancia de apostar por el juego por abajo y siempre pensando en el arco de enfrente.

Con la locura y la escuela de Marcelo Bielsa a la hora del trabajo, el Gringo sumó una elasticidad propia en cuanto a los esquemas tácticos que, sumado al potencial humano de su plantel, se convirtió en un arma letal para vencer a sus oponentes.

Su proceso logró afirmar a varios juveniles del club, con Esteban Rolón a la cabeza, un volante central sacado del mismo molde que utilzó el Semillero del Mundo para Sergio Batista, Fernando Redondo, Esteban Cambiasso y Cristian Ledesma.

Además, logró explotar talentos perdidos como el de Iván Colman, un joven dejado libre por Boca Juniors, o Braian Romero, quien tras una buena aparición en Primera con Colón de Santa Fe, tuvo que pasar una compleja enfermedad.

Otro destacado una vez que se le destapó el arco fue el centrodelantero Francisco Fydriszewski, un nueve letal, pero que también sale a asociarse con sus compañeros.

De esa manera, Heinze, o El Míster, como lo empezaron a llamar algunos, fue definiendo al equipo que le devolvió a gente de paladar negro, como los seguidores del Bicho, sensaciones que no sentían desde aquel glorioso campeón del Metropolitano 1984, el Nacional 1985, la Copa Libertadores de América en 1985 y la Interamericana de 1986, que no llegó a ser el mejor del mundo sólo porque cayó en la definición por penales con la Juventus del francés Michel Platini, pero no sin antes demostrarle al mundo la belleza de su fútbol.

Este éxito, si es bien administrado por la dirigencia del club, además le dará réditos en lo económico que lo pueden ayudar a salir de sus deudas, ya que las victorias también cotizaron a los jugadores.

Sin dudas, si se mantiene la línea implantada por Heinze y es acompañada por buenas decisiones, habrá Argentinos Juniors animando la Primera División por varios años.

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