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Indignación y duelo en Rusia por fatídico incendio en el que murieron 41 niños

Miles de rusos se manifestaron hoy en la plaza principal de la ciudad siberiana de Kemerovo para pedir la renuncia de funcionarios locales a los que acusan de ser responsables y cómplices del incendio de un centro comercial en el que el domingo murieron 64 personas, entre ellos 41 niños.

Enojados por las condiciones del edificio, en el que no se activaron las alarmas de incendio y las puertas de emergencia estaban cerradas, los ciudadanos salieron a las calles a pedir la renuncia del gobierno local y a exigir conocer la verdadera cifra de muertos, ya que creen que murió más gente de la que dicen las cifras oficiales.

El presidente Vladimir Putin llegó hoy a Kemerovo, depositó flores en el improvisado altar levantado en honor a las víctimas del incendio más mortífero desde 2009 y criticó la “negligencia criminal” de los funcionarios encargados de las habilitaciones y controles.

“¿Qué sucedió? Aquí no hay hostilidades armadas. Esta no es una liberación inesperada de metano en una mina. La gente, los niños vinieron a relajarse”, lamentó Putin antes de decretar duelo nacional para mañana.

En una reunión con el alcalde de Kemerovo, Ilia Serediuk, y un grupo de 15 ciudadanos en el depósito de cadáveres al que fueron trasladadas las víctimas, el mandatario se comprometió a “castigar a los culpables”.

“¿Cómo permitieron adoptar semejantes decisiones sobre este edificio (el centro comercial)?”, preguntó Putin al alcalde, quien admitió que la última inspección al edificio fue en 2016, informó la agencia de noticias EFE.

Putin, quien estrena su cuarto mandato, se reunió también con el gobernador de Siberia, Aman Tuyelev, a quien encomendó prestar todo tipo de asistencia a los deudos de las víctimas y a los heridos en el siniestro.

En la reunión, de la que participaron autoridades locales y federales, el presidente llamó a dar una “valoración jurídica” a las acciones de cada uno de los funcionarios.

El siniestro, cuyas causas aún no fueron determinadas, ocurrió el domingo a la tarde en el centro comercial Zimnaya Vishnia. Autoridades dijeron hoy que 41 niños murieron en el incendio, luego de haber informado ayer de un total de 64 víctimas fatales.

Según las primeras investigaciones, el fuego comenzó en el cuarto piso, donde hay un salón de juegos infantiles y una sala de cine, cuyo techo se derrumbó.

Investigadores de una comisión especial se encontraron con que se habían infringido varias reglas de seguridad: la alarma de seguridad no se activó porque estaba fuera de funcionamiento desde hacía una semana y las salidas de emergencia de los cines estaban bloqueadas.

Cientos de residentes confluyeron hoy en la plaza central de Kemerovo para pedir la renuncia de Tuyelev -algo que Putin descartó- y para cuestionar el número de muertos, que aseguran es mayor al brindado por las autoridades.

“Mi familia ya no existe”, escribió en la red social rusa VKontakte Igor Vostrikov, quien perdió a su esposa, su hermana y sus tres hijos de dos, cinco y siete años en el incendio, y acusó a “todos los empleados estatales” de tratar a las personas “como si fueran basura”.

Vostrikov contó que su esposa lo llamó por teléfono durante el incendio: “Estamos encerrados en el cine”, le dijo la mujer, “Nos estamos sofocando, nos estamos muriendo. Te amo”.

Al igual que otros familiares y sobrevivientes, Vostrikov, cuestionó la cifra oficial de muertos.
Sin embargo, el gobierno insistió en que las cifras brindadas son las reales y llamó a los rusos a no confiar en informes no confirmados difundidos en las redes sociales.

El Comité de Investigaciones de Rusia (CIR) anunció la detención de cinco personas en el marco de la causa penal abierta, entre ellas el inquilino del local en el que se originó el fuego y la directora general de la sociedad fiduciaria administradora del centro comercial.

El jefe del CIR, Alexander Bastrykin, dijo a Putin que los acomodadores del cine y otros empleados huyeron de la escena y dejaron a los espectadores encerrados: “Esos trabajadores, que se suponía que estaban a cargo de la seguridad y debían organizar la evacuación, fueron los primeros en huir”, afirmó.

Además, contó que la maestra a cargo de la sala de juegos dejó la sala sola y huyó de la escena tan rápido como pudo.

Además de Kemerovo, decenas de ciudades rusas rindieron hoy homenaje a las víctimas, entre ellas las más conocidas Moscú y San Petersburgo, pero también hubo homenajes en Ujta, que en 2005 sufrió una tragedia similar, en la ciudad ártica de Murmansk, en el enclave de Kaliningrado, en el oeste de Rusia, así como también en Pskov y Veliki Novgorod.

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