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Horror en California: 13 muertos en otro tiroteo masivo en EEUU

Un hombre irrumpió anoche a los tiros y lanzando bombas de humo en un bar de una ciudad del sur de California repleto de estudiantes universitarios, y al menos 13 personas, entre ellas el agresor y un policía, murieron en el tiroteo, uno de los sucesos más mortíferos de las últimas dos décadas en Estados Unidos.

Al menos otras 10 personas resultaron heridas en el ataque contra el Borderline Bar de la localidad de Thousand Oaks, y aún no estaba claro si el tirador se suicidó, dijo a periodistas el sheriff Geoff Dean, quien describió una “escena horrenda” dentro del lugar, con “sangre por todos lados”.

En el local se celebraba una fiesta de música country para universitarios, y cientos de ellos huyeron despavoridos durante el tiroteo, algunos rompiendo ventanas y saltando desde un segundo piso para escapar, según relataron autoridades y testigos.

Dean no identificó al atacante, pero una fuente de seguridad citada por el diario Los Ángeles Times dijo que tenía 29 años y que usó una pistola calibre 45 y un “dispositivo de humo”. La fuente agregó que el hombre, cuyo nombre no reveló, llegó al lugar en el auto de la madre.

La masacre es uno de los tiroteos masivos más mortíferos de las últimas dos décadas en Estados Unidos, y el más letal desde que 17 alumnos y maestros fueran asesinados en una escuela de Florida hace nueve meses.

El ataque, además, llegó dos semanas después de que un hombre matara a 11 personas en una sinagoga de Pittsburgh. Ese hecho, a su vez, vino después de una serie de paquetes bomba enviados por correo a personalidades demócratas, a la cadena CNN y a otros críticos del presidente Donald Trump.

Trump dijo hoy por Twitter que fue informado del “terrible tiroteo”, felicitó a los policías que intervinieron por su “gran valentía” y pidió que Dios bendiga a todas las víctimas y a sus familiares.

El agresor entró al bar a las 23.20 vestido de negro, y seis minutos después dos policías ingresaron al lugar en respuesta a un llamado al 911 y fueron recibidos con disparos, explicó Dean.

Uno de los policías, el sargento Ron Helus, fue alcanzado por varios tiros y murió esta madrugada en un hospital de la zona, prosiguió el sheriff.

El otro policía retiró su cuerpo y esperó la llegada de refuerzos. Cuando volvieron a entrar al bar, se encontraron con las víctimas, entre ellos el agresor, que no se sabe cómo murió.

Helus estaba en la fuerza desde hacía 29 años y pensaba jubilarse el año próximo, señaló Dean, quien dijo que murió como un “héroe”. El sargento, padre de un hijo, llamó a su mujer antes de entrar al bar, agregó Dean.

Varios jóvenes que estaban dentro del bar dijeron a cadenas de TV locales que un hombre alto vestido todo de negro, con una capucha y con su rostro parcialmente cubierto disparó primero contra una persona que trabajaba en la puerta.

Luego lanzó algunas bombas de humo y abrió fuego indiscriminadamente con una pistola contra la gente que estaba adentro, dijeron los testigos.

El motivo del tiroteo no quedó claro de inmediato, pero Dean dijo que no había ninguna evidencia de que hubiera sido un “ataque terrorista”.

La policía cree que el arma usada por el hombre era una pistola, según el sheriff.

Doce víctimas fatales, entre ellas el tirador, fueron halladas dentro del local por personal de emergencia. A excepción del sargento Helus, no se proporcionaron las identidades ni las edades de las demás víctimas.
Conmocionado por la noticia, el alcalde Andy Fox dijo a CNN que Thousand Oaks, de 130.000 residentes y ubicada 64 kilómetros al oeste de Los Ángeles, es “una de las ciudades más seguras del país”.

“La realidad es que este tipo de incidentes puede ocurrir en cualquier lugar, en cualquier momento, incluso en comunidades consideradas extremadamente seguras”, declaró Fox.

El tiroteo reabrió el debate sobre la necesidad de adoptar controles de las armas en Estados Unidos, donde
su tenencia y portación está tutelada por la Constitución.

Un congresista de un estado donde hace seis años se registró una matanza en una escuela criticó hoy duramente la inacción del gobierno en el tema del control de armas, al enterarse del tiroteo en California.

El representante Jim Himes, cuyo estado de Connecticut sufrió la masacre de 26 personas, entre ellos 20 chicos, en la escuela Sandy Hook en 2012, dijo no poder creer que estos episodios ocurran casi cada semana y nadie haga nada.

“Esto es algo que ocurre todas las semanas, y pese a haberse convertido en algo semanal, nadie hace nada, especialmente el Congreso en el que trabajo”, dijo a CNN.

“Treinta y cinco mil estadounidenses mueren al año como resultado de la violencia con armas y el Congreso ni siquiera encuentra la forma de estudiar el problema”, se lamentó Himes.

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