Está preso desde hace 1 año y medio sin pruebas en su contra: “Me robaron mi vida”
10 de julio de 2012
Juan Manuel Palmisano se encuentra privado de su libertad desde el mes de octubre de 2010, sospechado de ser el entregador en un secuestro ocurrido en 2009. Sin embargo, no hay pruebas que demuestren su participación ni peligro de fuga. M24Digital se contactó con la víctima de este abuso judicial, quien señaló una disputa de narcotráfico por detrás de la causa.
En diálogo con este medio, Palmisano relató su historia: “Yo soy un laburador y me están vinculando con un secuestro extorsivo de alguien que estuvo en pareja con la madre de mi hija. Desde que eso comenzó, empezó un calvario. Son [los Sancho] narcotraficantes, son peligrosos. Solo le pedía a mi mujer que aleje a mi hija de ese ambiente”.
“Por eso, un día me empezaron a hacer la guerra. Inclusive, el padre del chico que secuestraron me llamó y me amenazó, y yo lo denuncié a la UFI. Esto fue antes del secuestro”.
El el 7 de diciembre de 2009, siendo aproximadamente las 21.30 hs, Alan Sancho fue secuestrado en la puerta de su casa, en la localidad bonaerense de San Martín, con el fin de obtener 800 mil euros de rescate de su padre.
“Luego vino el secuestro del hijo, la madre de mi hija estaba con él y mi hija cuando lo secuestraron, y ahí fue cuando se dio cuenta la clase de gente que era. Al tiempo nos amigamos. Yo seguí trabajando como siempre, como polarizador de autos”, contó Palmisano.
“Me involucraron en el secuestro, mi señora cuando fue a declarar, porque estuvo en el hecho, le dijo al fiscal que yo le dije que una de estas cosas le podían pasar [a Alan Sancho]. Le dije como que tuviera cuidado porque esa gente está metida en cosas ilícitas, pero el fiscal agarró la versión cómo el quiso. Cuando tuvo que empezar la investigación, fue por un triángulo amoroso. Pero lo que paso es todo por narcotráfico. Se dice en San Martín que el papá puso plata para que se investigue eso”.
“A los imputados los detuvieron al mes y a mí al año. Me llamaron de la DDI, haciéndose pasar por clientes, y me hicieron cruzar a provincia para detenerme. Cuando me detuvieron, me esposaron. [Un oficial] Llamó al fiscal y le dijeron ‘ya tengo lo que necesitabas’”.
“Me dijeron ‘quedate tranquilo que no tenés nada que ver, tenés el teléfono pinchado desde hace meses y vivís trabajando. Ponete un buen abogado porque te van a engarronar’. Así me dijo”.
“Me pusieron un abogado que es conocido del padre de la víctima, me hizo firmar el poder y me bajó la preventiva, nunca me defendió. Gracias a un amigo llegué a hablar con [Miguel Ángel] Pierri y ahí empieza la lucha, el pedido de excarcelación. Siempre me niegan todo”.
Palmisano relató el calvario que padece por su injusta privación de la libertad, y cómo esto incide en su familia: “Desde el día que me detuvieron, me robaron la vida. A mí y a mi familia. Mi hija tiene 5 años y no quiere ir a la escuela, tiene problemas con la mamá y con la abuela. La DDI fue un infierno de 23 días, un calabozo lleno de cucarachas. Nunca creí que iba a vivir algo así. Después me bajó la preventiva y me trajeron al penal de Ezeiza”.
“La paso luchando día a día, sufriendo, llorando. Es horrible estar en esta situación. Perdés tu libertad, tu trabajo y tu familia. Estoy trabajando, estudiando. Estoy en un pabellón para gente con tendencia suicida, ayudando a esa gente, esperando y rezando todos los días”.
Desde hace 2 años, la causa se encuentra frenada por un choque de competencias entre dos tribunales, una local para investigar una causa por móvil amoroso y otra por una investigación por un ajuste de cuentas por narcotráfico. La Corte Suprema de Justicia de la Nación resolvió, hace una semana, que sea el primero el que trate la causa.
“Ahora, me dieron un tribunal. El primero que recién se hizo competente. Yo tengo fuerzas, pero no creo en la Justicia. Menos porque el narcotraficante este Gustavo Sancho tiene mucho poder político, es un mafioso terrible”.
“Hay muchas versiones, que fue un autosecuestro. Otra versión es que fue una mexicaneada entre narcos. No sé lo que pasó, lo único que sé es que soy un perejil de la causa”.
“Yo quiero estar con mi familia, quiero dejar de sufrir yo y mi familia. Quiero empezar todo de nuevo, explicar lo que me pasó. Mudarme de San Martín y empezar de nuevo. Es un lugar muy peligroso para vivir teniendo de enemigo a esa gente”.














Comments are closed.