Impuesto a las ganancias: Datos, alternativas y chicanas

Por Pedro Henestroza para M24Digital

 

29 de junio de 2012

 

El acto de Hugo Moyano, realizado el miércoles pasado, representa el estallido de una cuestión que, ciertamente, no representaba una prioridad para la mayoría de la población, pero no así menos importante. El impuesto a las ganancias afecta al 19% de los trabajadores en blanco, a jefes de familia solteros, y su discusión debe prestarse.

El gravamen se realiza sobre aquellas personas con un sueldo neto (en otros países es bruto) de 5.782 pesos al mes, si es soltero y no tiene hijos, y $ 7998 para el casado con dos hijos. Uno de cada cinco trabajadores en blanco lo pagan, y si se incluye al empleo informal, la relación aumenta en uno cada nueve*.

Algunos números

En la actualidad, el impuesto a las ganancias retiene hasta el 2,9% del sueldo las personas solteras que ganan 9.000 pesos (267,02 pesos), una cifra que en el año representa poco más de $ 3.000. La verdadera quita se hace sobre las personas que ganan más que esa cifra, donde los porcentajes se elevan al 7,6%, el 11,3% y el 15% para quienes tienen un ingreso de $ 10.000, $ 12.500 y $ 15.000, respectivamente**.

Un aumento que beneficia mucho a los ricos y poco a los pobres

Si bien Moyano es la punta de lanza del reclamo de aumentar el mínimo todo imponible, lo cierto es que todos los sectores sindicales apuntan a lo mismo. Sin embargo, el efecto podría no ser el deseado. El aumento implicaría mejorar los ingresos de quienes ganan menos de 9 mil pesos del 0,4% (en el mejor de los casos), mientras que para los solteros que tienen ingresos netos mayores a los 10 mil pesos, los aumentos serían del 5% al 12% en total.

Cuando nos referimos a esto, debemos recordar que el gravamen afecta a una pequeña porción de los trabajadores con empleo, y que el Estado debe cuidar a todos. En eso se basa el argumento del Gobierno, que señala que se quitarían fondos a obras que afectan, mayoritariamente, a quienes no son afectados por el impuesto a las ganancias.

Sin embargo, desde el Gobierno no se contempla que la regulación no es ideal, y que en muchos casos este gravamen toca injustamente a jefes de familia solteros, que atenta contra los aumentos salariales y que, por más bien que ganen, los trabajadores siguen siendo asalariados y no pequeños empresarios con “ganancias”.

Alternativas

El impuesto a las ganancias es uno de los más progresivos en el mundo. Afecta más a los que ganan más y menos a los que ganan menos. Debe ser aplicado, sin lugar a dudas, pero su mínimo no imponible debe ser discutido.

Los argumentos, sin embargo, no deben pasar por el desfinanciamiento del Estado. Es el propio Estado el que exime, de forma ridícula, a los sectores que más ingresos tienen de este gravamen.

El aumento del mínimo que propone Hugo Moyano costaría $ 3.500 millones de pesos (10% de lo recaudado en 2011*), pero podría contenerse con la eliminación de las excepciones que pesan sobre el sector financiero y el judicial.

Los jueces de la Nación se encuentra exentos de pagar ganancias, y ello reporta 350 millones de pesos (1% de la recaudación total) menos al Estado. Fácil sería financiar con este dinero una Oficina de Excepción para que trate los casos particulares que se ven afectados por este gravamen.

Aún más simple sería ceder a los reclamos de las centrales obreras (si no consideramos el efecto político que esto tendría) y financiar el aumento con el cobro de ganancias al sector financiero.

Desde la década de los 90′, la especulación se encuentra exenta de pagar el impuesto al ingreso neto, lo cual reportaba unos 7 mil millones de pesos menos al Estado en 2009, según el diputado de la Coalición Cívica Alfonso Prat Gay. Los datos fueron recopilados en su propuesta para financiar la Asignación Universal por Hijo con ese gravamen.

Moyano en el medio del reclamo

Desde el año pasado, por el Presupuesto 2012, el Poder Ejecutivo goza de la potestad de modificar el mínimo no imponible, e inclusive fuentes indicaron a este medio y otros que la Presidenta tenía la intención de aumentarlo.

¿Por qué pasaron 7 meses y no se hizo? Por el peso político de la decisión. Incrementar el punto en el que se cobra el impuesto a las ganancias reportaría un triunfo político para Hugo Moyano, titular de la CGT y aparente “nuevo abanderado” opositor. En el marco de un intento de recambio en la central obrera, el Gobierno no quiere ceder nada para lograr instalar a un nuevo dirigente sindical.

Curioso es que Hugo Moyano no haya considerado ninguna de estas dos alternativas en su discurso, lo cual politiza aún más su acto del miércoles (alejándolo de un reclamo meramente sindical) y complica más la situación.

Cerrando…

La discusión del impuesto a las ganancias no debe ser pormenorizada. Es importante aumentar el mínimo no imponible para quienes tiene la suerte de gozar de un buen sueldo en blanco, pues lo merecen. Es igual, o más, relevante que esto se haga de forma sustentable, para permitir el ingreso de más trabajadores al sector formal a través de inversiones al desarrollo productivo y a los controles de la AFIP. Pero lo más importante es saber ver que no serán las marchas multitudinarias y los gritos lo que lograrán que esto se realice, sino que el trabajo conjunto y honesto, abandonando una potencial ventaja política.

 

*      Fuente: AFIP
**    Fuente: Télam

 

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