La culpa / exposición del morbo

Por Agu Manzano para M24Digital
26 de febrero de 2012
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Hace unas semanas la foto de Jazmín de Gracia, en un pasado no muy lejano Whitney Houston muerta en su ataúd, hoy las imágenes de la tragedia de Once. ¿Qué explicación podemos encontrar a la atrocidad, al morbo público, y a la desidia social?

Todo siempre es, de acuerdo al lugar del cual se opine y donde uno este parado. Como comunicador, vivimos en la bipolaridad del contenido, entre lo que realmente pensamos y lo que la gente “quiere ver”. La clave por momentos estaría anclada a un mayor análisis de las reales necesidades de la gente, y no a la imposición de las imágenes, así porque sí.

Eso de que el fin justifica los medios, es simplemente una excusa más de ética individualista (“del sálvese quien pueda”) que lo único que hace es fomentar la negación de toda moral social.

Todos miramos desde un punto de vista, y entendiendo esto es donde debemos pensar que justamente no está en el receptor, el error. El error no está en ser periodista, en ser oficialista, oposición, simple lector, intelectual o “intelectualoide” o en el discurso que dé tal o cual persona. Si no que caemos en la arrogancia de creer que esa óptica, ese criterio y ese contexto es el absoluto, el único.

Hay que escapar de los fanatismos. La construcción contempla siempre la vereda del frente, que lindo sería que de una vez por todas nos sentemos a charlar con nuestros enemigos, con los que están del otro lado, solo ellos saben lo peor que tenemos. Pero solo nosotros podemos mejorarlo. Claro, no solo hay que sentarse, si no que escucharlo y entenderlo.

Ahora, ¿Dónde está esa delgada línea que divide lo que es y lo que debería ser?. Más de la mitad se ha mostrado horrorizado por las imágenes, pero al mismo tiempo ha utilizado la “cita” para hablar en contra de las mismas.

Dicen: “la culpa no es del chancho, si no del que le da de comer”, quienes dirigen los medios de comunicación, todavía no entendieron, que éste chancho habla y se manifiesta. Redes sociales, participación, activismo virtual, y una mezcla explosiva que tiene que ver con la realidad antropológica argentina: Somos un pueblo que solo se une en la tragedia y en la cancha.

Creo, que la culpa no es del chancho, ni del que le da de comer, es del que no lo quiere escuchar.

Buena vida, y nariz de payaso.

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