Simetría

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19 de febrero de 2012

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Por Agu Manzano para M24Digital

No pasa más el tiempo cuando querés que una cosa suceda, analizamos la vida y analizamos los momentos que conforman esa vida.

Soy de esas personas que piensan en imágenes, me asusta ver a alguien que habla del “No Consumo” con una remera con algún animalito bordado en el bolsillo de su chomba.

Nunca había pensado la posibilidad de construir mi camino con arte. Son conceptos que están sumergidos en la sociedad actual, pero que poco aplicamos, seguidos de malas interpretaciones y horribles exposiciones de su significado. Pienso en un músico cuando quiere obtener una canción, él no solo se preocupa en lo que tiene para decir, si no que se encarga que  también suene bien.

La composición (en el diseño) nos acerca varios conceptos interesantes para tal acción, la tensión, la asimetría, y la simetría misma. Un rasgo característico de las formas geométricas, ese rasgo es el que más me gusta. El equilibrio absoluto. En este tipo de  composición se obtiene la misma disposición de elementos de ambos lados del eje. Por lo general, y una de sus mayores connotaciones es la sensación de orden.

Supongamos que trazamos una línea paralela en la mitad de nuestra vida, si tenés 30 a los 15, si tenés 40 a los veinte, si tenés 80 a los 40. A la edad que tengas dividila con un eje, escribí todo, pero absolutamente todo lo que realizaste en el camino, preguntale a tu mamá ¿cómo eras de chico? (cuidado, mamá te quiere. Así que busca amigos de la infancia, y preguntale ¿quién era?), seguramente te vas a dar cuenta que la balanza no llega a un equilibrio si tomás ese eje como balanza. Propongo que llamemos a estos dos períodos como: “cuando era chico” y “cuando era grande”.

De chico seguramente jugabas más, por lo que te reías más. Tenías menos prejuicios, decías lo que sentías, no besabas a la tía con “bigotes” y hacías caras de asco cuando no te caía bien algo. Comías lo que te daban, sin importar el precio ni el lugar que ocupara en la carta de un restaurante. Ante el grito de “tuto caca” respondías con un manotazo para probar si estaba caliente o no, cantabas, y tus relaciones personales empezaban con un “¿jugamos?”

Cuando sos grande te encontrás con más problemas que cuando sos chico. Hay un montón de variables que se entremezclan, y que suman una cantidad indefinida de angustias, seguramente ya tenés grandes ausencias, mucha gente que se fue y no esta más a tu lado. Pero tenés tecnología y cosas nuevas. Cosas que duran lo que dura tu felicidad, ¡si! El mismo momento que es novedad y fin de la felicidad y llevaste esa forma a las relaciones interpersonales. Seguramente ya tenés gente a tu cargo. Y hoy hacerte caca encima sería la peor vergüenza de mundo.

Una vez Quino habló de vivir la vida al revés, de empezar enfermo en una cama, de disfrutar tus nietos y brindarles mucha experiencia que la obtuviste por tus años, educar a tus hijos y trabajar mucho, para así vivir tu adolescencia desenfrenada hasta cansarte, dormir durante un tiempo y levantarte a jugar. Para vivir la niñez y la felicidad continua, hasta terminar fuera de este mundo en un increíble orgasmo.

Soy de los que creen que esto se puede hacer. La formula es simple: escuchar a los viejos pero vivir como niños de nuevo. No se trata de otra cosa más que de simetría. Para lograr el equilibrio primero tenés que lograr una disposición de factores, que esta vez sí que van a alterar el producto. Pasa que en la vida orgánica y biológica las matemáticas no sirven, esas son cosas de los grandes.

Ponete a pensar si en la naturaleza viste alguna vez líneas rectas. ¡NO! Entonces tu camino no tiene que ser recto, antes que las matemáticas inventaron al humano, quien quiera que haya sido.

Agarra esa hoja, ahora agarra una regla y volvé a calcular la mitad. Hoy que sos grande en ese eje, en esa línea poné espejo. La forma más fácil de resolver un afiche asimétrico es espejándolo a la mitad. Equilibrio vas a lograr mientras exista la misma cantidad de elementos con un peso visual semejante.

Si espejas para el lado de cuando sos grande, seguramente vas a seguir siendo grande. Ahora si espejas para el lado de “cuando sos chico” seguramente es mucho más divertido. Lo bueno es que tomes el camino que tomes, elijas lo que elijas, tarde o temprano te vas a cagar encima.

Buena vida y nariz de payaso.

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