Carrió: “Los pobres no quieren tutela ideológica”

Buenos Aires, 11 de Agosto de 2011

La candidata presidencial por la Coalición Cívica, Elisa Carrió, cerró su campaña junto a su candidato a vicepresidente Adrián Pérez.

M24Digital rescató lo siguiente del discurso de Lilita:

Nosotros aprendimos mucho a lo largo de once años, muchísimos de los que estamos acá. Acá nació Argentina para una república de iguales hace once años. Acá estaba junto a Alfredo Bravo inaugurando un movimiento político plural que se resistía a la entrega que la Alianza estaba haciendo de lo que había prometido en campaña. Acá nos apartábamos de la Alianza porque había consentido y había pagado las coimas en el Senado, y así empezó algo donde muchos están, el núcleo duro, y otros están en otras partes, pero acá empezó la historia, y veníamos de todos los lugares. Algunos veníamos del radicalismo, como Adrián, como yo, como tantos otros que nos íbamos doloridos de nuestra propia patria, de nuestros propios partidos, doloridos por la traición. Así que veníamos del peronismo, algunos otros del radicalismo, otros del liberalismo, nos juntamos todos, primero acá, después en la Emilia. No teníamos dinero para nada, pero teníamos muchas convicciones y aprendimos a conocernos, la mayoría incluida yo, venía de un pensamiento llamado progresista que ahora cuesta invocar ese nombre porque ha sido una impostura. Y creíamos todavía hace mucho tiempo, algunos mas otros menos en las ideologías.

Sin embargo, fuimos aprendiendo tantas cosas, allá empezamos a hablar de la matriz moral de la necesidad de conductas ejemplares, de la matriz republicana, que le costaba mucho a los peronistas que nos costaba menos a los radicales y de la matriz de desarrollo económico y la justicia social, que hoy siguen siendo los pilares de esta construcción que le costaba mas a los radicales que les costaba menos a los peronistas. Y fuimos aprendiendo. Muchos creíamos en ese momento que los intelectuales y los que sabíamos mas debíamos decirles a los pobres como debían pensar y que querían y la verdad es que creíamos en ese momento que los pobres tenían que formar parte de la lucha ideológica. Y recorríamos los barrios y recorríamos las villas y nos sentábamos como sentamos y nos seguimos sentando hoy, sin aparatos, sin mucha gente, y los hermanos y las hermanas pobres nos dieron un primer gran aprendizaje: ellos no quieren tutela ideológica, ellos no quieren que las clases medias ilustradas de izquierda le digan lo que ellos quieren. Ellos quieren ser de clase media, ellos quieren ir a las mismas escuelas, y acceder a los mismos derechos que tienen quienes desde la clase media hablan de los pobres.

Y nosotros empezamos a decidir con mayor razón cuando llego a salvarme Toti, ciudadano del alma, que venció las últimas resistencias ideológicas, cuando dijo: “los excluidos morales con los ricos los pobres que no podemos vivir en un país justo. Y eso nos une. Yo soy pobre y quiero salir de la pobreza, yo no quiero ser usado como pobre por la izquierda, por la derecha, por el peronismo, por el radicalismo ni por la coalición civica, para mantenerme en la pobreza y que Uds. sigan tutelando el poder. Y eso aprendimos y somos. Aprendimos que las mujeres pobres son iguales a las mujeres de clase media y de clase alta, que todos somos iguales adentro, el problema es que afuera ellas no tienen las posibilidades que tuvimos las otras mujeres y entonces decidimos que todas las mujeres, todos los hombres, y todos los niños deben tener en la Argentina las mismas posibilidades y los mismos derechos, por una cuestión de moral y justicia, ya no por una cuestión ideológica, que se peleen en las universidades quién es mas de izquierda. Nosotros queremos cambiar en las villas la historia real de esas familias, de esas mujeres, de esos niños, ellos quieren que sus hijos vayan a las mejores escuelas como van los hijos del poder y nosotros vamos a crear las mejores escuelas, las mejoras becas y los mejores centros culturales en las villas que van a ser urbanizadas y no en el centro de las ciudades.

Y lo vamos a hacer con todos los pobres, con todos los hombres y mujeres de clase media, y con todos los hombres y mujeres de clase rica que de buen corazón decidan construir una Argentina distinta y una humanidad distinta.

Nosotros aprendimos que en muchas cosas pensamos diferente y que es una alegría pensar diferente porque si uno no tiene ideas nuevas y diferentes, uno concurre generosamente al tedio universal del fascismo sin ideas.

Y aprendimos que la palabra concordia es unidad de corazón en la diferencia de ideas pero es unidad de conducta en la diferencia d ideas, aprendimos a conocernos y amarnos pese a las dificultades como en cualquier familia, y con enormes dificultades construimos una gran familia, porque a despecho de muchos, yo que soy cristiana, la familia de Cristo, la familia de Dios no es una familia solo nuclear, es una familia grande atada por el amor donde entra el payador, el payaso, Llambías y yo.

Aprendimos también a rechazar las tentaciones del poder, de los oportunistas, de los zigzagueantes, de los dubitativos, de los especuladores, si hubiéramos hecho caso a la coyuntura, si hubiéramos solo querido obtener votos para ganar el poder, hoy estaríamos hundidos en la corrupción de os Duhalde de la Alianza o de los Kichner. Nunca personalmente acepté un cargo, justamente porque sabía que el único que no se podía quebrar, que no podía entregar, la causa que no podía traicionar era el liderazgo, porque si el liderazgo se entregaba no había destino para esa Argentina honesta, consecuente, republicana, solidaria y desarrollada.

Y la verdad es que nunca me importó el costo político. Aprendimos y aprendí que en muchos casos solo yo debía recibir las heridas de la incomprensión. Que otros tenían el beneficio de poder ser más comunicativos, pero si alguien no se afirmaba en la roca nos llevaban como viento y como marea para destruirnos el día después.

Y aprendí como nadie que ese costo político y esas heridas eran la mejor muestra de amor que yo odia darle a los míos, al pueblo argentino y a Dios mismo. Y acepté con alegría esas heridas porque se que para fundar una Argentina distinta, para poder crear nuevas ideas, para poder ser mejores de lo que somos, hay que pagar un precio, y alguien tenía que pagar el alto precio de la incomprensión por adelantar ideas o por sostener conductas y esa es la muestra de mi mayor afecto, de mi mayor amor a una causa nacional que con convicción sostenemos. Es mentira que se ama cuando no se lucha por la verdad y por la justicia. Es mentira que se busca por la paz cuando se mantiene uno cómplice de las situaciones de injusticia de corrupción y de robo a los pobres. El amén, esa maravillosa palabra hebrea es nada más ni nada menos que la lucha de toda una vida y por todo la vida, por la verdad, por la justicia y por el amor. No se ama cuando se esconde la verdad, no se ama cuando no se pone el cuerpo por los demás, no se ama cuando se usa a los otros solo para ganar una elección o para mantener el poder y si esos otros son pobres entonces se entran ya no en la indiferencia del desamor sino en la crueldad de la perversión moral imperdonable ante los ojos de la justicia.

Nada nos puede ocurrir si una persona que ha manifestado a lo largo de 17 años una lucha inclaudicable por la verdad llegara gobernar la nación. Que lo malo que nos puede pasar es que creamos que nos tiene que unir el espanto y votar en el espanto. No le hagan caso a Borges por una vez en la vida. Que no nos una el espanto. Que nos una la vocación y decisión de una Argentina donde nuestros hijos no tengan vergüenza de decir ni acá, ni en ningún lugar del mundo, que nacieron en esta bendita tierra.

Si me toca presidir el gobierno de la nación y que es una decisión y una responsabilidad del pueblo, claro que vamos a convocar a todas las personas decentes, claro que vamos a convocar a muchas gente decente y brillante de los partidos políticos, pero también hay muchos lugares para gente decente y brillante, de la sociedad, del pueblo, de la industria, del comercio, de los trabajadores de los intelectuales que también tienen mucho para dar.

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