Bergoglio: “Eso hace a la dignidad de una persona: el justo medita cómo ser más justo”
Ciudad de Buenos Aires, 7 de agosto de 2011
El cardenal de Buenos Aires, Jorge Bergoglio, habló en los festejos del día de San Cayetano, patrono del pan y del trabajo.
“Al entrar en esta casa pedimos la gracia de salir cambiados, pedimos la alegría que da dejar cada uno sus maltratos y salir convertido en hombres y mujeres de paz, que ponen paz en medio de una ciudad agresiva y violenta”, indicó en la iglesia del santo ubicada en Liniers..
Y añadió que “junto a San Cayetano rezamos y pedimos la gracia de dejar cada uno sus avivadas y ser hombres y mujeres con sed de justicia, con esa alegría que da pensar cómo ser más justos en nuestras relaciones”.
“En vez de andar pensando en lo que nos deben salimos pensando en lo que debemos nosotros a los demás. Eso hace a la dignidad de una persona: el justo medita cómo ser más justo. Sin que nadie lo obligue, lo hace por el propio honor y el propio gusto que da ser justo, de devolver lo que no es nuestro, de compensar al que hemos despojado”, predicó.
Bergoglio recordó y reivindicó el pasaje evangélico en el que Zaqueo se encuentra con Jesús, quien le cambia la vida para “pasar de ser un coimero a ser un solidario”.
“Así también sucede en San Cayetano, que se parece en algo a la casa de Zaqueo, porque San Cayetano es la casa del Pan y del Trabajo y bien podríamos decir que, cuando Jesús se hospedó en lo de Zaqueo y le cambió la vida, Zaqueo pasó a ser un hombre de trabajo”, profundizó.













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