Tedeum en la Catedral Metropolitana


El Tedeum que se realizó en la Catedral Metropolitana, comenzó con la igualdad entre todos, ya que las autoridades que se iban presentando no tenían un lugar fijo frente al altar, sino que a medida que  llegaban se ubicaban donde había lugares libres, y así lo hicieron  el Jefe de Gobierno, Mauricio Macri, Francisco De Narvaez, entre otros.

El  arzobispo de Buenos Aires, Jorge Bergoglio, dio comienzo a la ceremonia, manifestando que “Fue un hermoso gesto, del cual todos nos alegramos” al referirse a las autoridades nacionales que decidieron hacer el Tedeum en Luján.

Además informó que en todas las iglesias y capillas del país estaban realizando misas para pedir  por la Patria.

El arzobispo pidió “perdón en nombre de él y de los fieles por todas las veces que privilegiaron  el conflicto sobre la unidad, como así también por poner en primer lugar  la parte sobre el todo  y  las ideas sobre la realidad histórica”.

Además Bergoglio leyó un documento del Episcopado:

‘LA PATRIA ES UN DON, LA NACIÓN UNA TAREA’

1. La celebración del Bicentenario merece un clima social y espiritual distinto al que estamos viviendo. Urge recrear las condiciones políticas e institucionales que nos permitan superar el estado de confrontación permanente que profundiza nuestros males. La situación actual requiere una actitud de grandeza de parte de todos los argentinos, en particular de sus dirigentes. También nosotros, como pastores, nos sentimos interpelados por esta situación y no nos excluimos del examen de conciencia que se debe hacer.

2. La que sufre es la Nación toda; no es momento para victimizarnos ni para procurar ventajas sectoriales. “Aunque a veces lo perdamos de vista, la calidad de vida de las personas está fuertemente vinculada a la salud de las instituciones de la Constitución cuyo deficiente funcionamiento produce un alto costo social”. La calidad institucional es el camino más seguro para lograr la inclusión de todos en la comunidad nacional. Por eso, es necesario que los poderes del Estado, de acuerdo a su naturaleza, actúen respetando su legítima autonomía y complementándose en el servicio al bien común.

3. Si toda la Nación sufre, más duramente sufren los pobres. Este es un reclamo del cual nos volvemos a hacer eco, porque se trata de una deuda que sigue vigente, y que se lee “en los rostros de miles de hermanos que no llegan a vivir conforme a su dignidad de hijos de Dios”. Por ello, es el momento de privilegiar la sanción de leyes que respondan a las necesidades reales de nuestro pueblo, y no de detenerse en opciones fijadas por intereses que no tienen en cuenta la naturaleza de la persona humana, de la familia y de la sociedad.

4. La Patria es un don que hemos recibido, la Nación una tarea que nos convoca y compromete nuestro esfuerzo. Asumir esta misión con espíritu fraterno y solidario es el mejor modo de celebrar el Bicentenario de nuestra Patria.

5. Los cristianos invitamos a todos los hombres y mujeres de buena voluntad a unirse a nosotros en la oración para invocar al Señor, que es la fuerza de su pueblo, y a pedirle por nuestra querida Patria argentina: “Salva a tu pueblo y bendice a tu herencia; apaciéntalos y sé su guía para siempre”. Una vez más ponemos estos deseos y esperanzas en las manos de Nuestra Madre de Luján.

155º Comisión Permanente
Buenos Aires, 10 de marzo de 2010

Al finalizar la lectura los presentes irrumpieron en aplausos. Y aclaró que al concluir  la ceremonia, se iba a entregar un escrito similar a cada uno de los presentes.

Estuvieron presentes y pidieron por el país los referentes de distintos credos religiosos.

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