La carne ya es un artículo de lujo en la mesa de los argentinos
La presidenta Cristina Fernández de Kirchner habló la semana pasada, en un discurso, sobre la carne de cerdo y su relación con la actividad sexual. Hay quienes tomaron a risa las declaraciones de la mandataria, otros lo consideraron como ‘un desgaste psicológico de la Jefa de Estado’.
Y quienes tomaron en serio el discurso, comenzaron a anticipar los aumentos de la carne argentina.
En diciembre el kilo de asado estaba a $14 y hoy, como barato cuesta $25, sólo a un mes y días entre diciembre y mediados de febrero, los cortes populares triplicaron sus precios.
Como es normal, las carnicerías comenzaron a sufrir un descenso en las ventas, vinculado directamente al aumento de la carne vacuna, pero las opciones no existen ya que simultáneamente aumentó, el cerdo, el pollo y el pescado.
El sector ganadero ya había advertido que ‘el aumento de precios no va a ser estacional, ya que la carne siempre aumenta en enero y febrero, aunque mucho menos que este año’.
Eduardo Buzzi, presidente de la Federación Agraria, responsabilizó ayer de la caída en la oferta de carne a “los horrores del kirchnerismo”.
Desde el gobierno admiten el aumento del precio de la carne, que según la presidenta, Cristina Fernández de Kirchner, lo atribuyó, esta semana, a las intensas lluvias recientes y al deseo de los productores por “engordar su ganado” para “ganar más con sus ventas”.
Ernesto Ambrosetti, economista jefe de la Sociedad Rural Argentina, declaró a medios internacionales que “desde 2007 se ha producido un descenso de la inversión ganadera del 30% anual, en su opinión debida a la falta de previsibilidad y el cortoplacismo de la política del matrimonio Kirchner, que nunca sabes si te van a dejar exportar o no”.
Además indicó que “Las exportaciones de carne argentina estuvieron prohibidas durante tres meses en 2006, y hoy son dosificadas por el Ejecutivo, que otorga un permiso imprescindible para vender en el exterior”.
El economista aclaró que “Argentina es el mayor consumidor de carne vacuna del mundo, 70 kilos por año, frente a los 40 de Estados Unidos o los 11 de España, por ejemplo, y uno de los principales exportadores del planeta, aunque su peso relativo ha disminuido en el último lustro. Brasil y Uruguay han empezado a ganar mercados internacionales y tratan de adquirir la vitola de calidad natural e inigualable sabor que acompañó al bife argentino durante todo el siglo XX”.
Ambrosetti destacó que “en Brasilia y Montevideo llevan años brindando por Néstor Kirchner y su política de trabas a las exportaciones”.














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