La Habana festeja sus 490 años

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San Cristóbal de La Habana cumple 490 años y las calebraciones ya comenzaron anoche, cuando miles de cubanos y turistas extranjeros acudieron al Templete -lugar donde se ofició la primera misa- para dar tres vueltas a un árbol de ceiba y pedir un deseo, como es tradición.

Fundada definitivamente el 16 de noviembre de 1519 a la sombra de un frondoso árbol, una Ceiba, este lugar devino de repente como ciudad muy cosmopolita cargada de viajeros de todas partes deseosos por conocerla en profundidad.

Un ambiente delicioso, al mejor estilo de la Torre de Babel, se respira en sus calles por donde pasean gente llegada desde cualquiera de los cinco continentes, hablando su idioma, pero compenetrándose con los capitalinos de la única manera posible: mediante la cordialidad.

En una entrevista publicada hoy por la prensa oficial, el director de la Oficina del Historiador de la Ciudad, Eusebio Leal, impulsor de un ambicioso programa de rescate del patrimonio cultural en el centro histórico de La Habana, afirmó que “es decisivo” mantener los signos vitales de la ciudad.

Leal, con casi 30 años de trabajo dedicados a rehabilitar el centro histórico de La Habana, declarado “Patrimonio de la Humanidad” por la Unesco en 1982, lamentó que en la ciudad muchas cosas “se han perdido” y “dañado irreparablemente” y no se han podido rescatar.

Pero pese al deplorable estado de muchas de las antiguas edificaciones, resaltó que “por un conjunto de azares, (La Habana) está urbanísticamente intacta”, y cuando se hace un esfuerzo restaurador lo que “está agonizando revive”.

Los festejos

Este año, se espera que las festividades por el aniversario de la antigua villa de San Cristóbal de la Habana estén colmadas de propuestas de todas las manifestaciones artísticas.

Desde las primeras horas de la mañana, en plazas y parques del centro histórico de la Habana, los transeúntes, habitantes y turistas podrán encontrarse con réplicas de personajes de la literatura o el teatro, quienes deambularán por sus calles.

Un ejemplo de esto es la Dolores Santa Cruz de la zarzuela Cecilia Valdés, inspirada en la novela homónima del escritor Cirilo Villaverde, “el negrito y el gallego” del teatro vernáculo, así como también pregoneros, esclavos, damas con la tradicional bata cubana o el famoso Caballero de París, un personaje típico de la ciudad.

También habrá un desfile que rememora los orígenes de algunas de las comparsas centenarias habaneras como los componedores de batea, del barrio de Cayo Hueso, o El alacrán, de Jesús María.

Otras de las actividades será un concierto dedicado a las habaneras con las sopranos María Eugenia Barrios y Bárbara Llanes y la presentación del libro La Habana, ciudad azul, del escritor Julio Rensoli, se insertan en el programa de las festividades.

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