Incendios empeoran la crisis hídrica en Córdoba

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Los incendios que se desataron el martes pasado por la caída de un rayo en Cerro Negro continúan fuera de control, con focos entre Capilla del Monte y Deán Funes. La provincia, ya azotada por la sequía, espera fervientemente la lluvia.

Cerca de 300 bomberos, dos aviones hidrantes, un avión vigía y un helicóptero policial, combaten un amplio frente de incendio con focos en ambas ciudades.

El ministro de Gobierno provincial, Carlos Cacerio, indicó hoy que “el frente de fuego es de muchos kilómetros” y que en las últimas horas “la rotación del viento hizo que se propague”.

Las llamas avanzaban en una zona de pastizales y árboles autóctonos en el marco de ocho focos dispersos, dos de ellos considerados muy complejos por los bomberos.

Uno de esos frentes de fuego se encontraba en la ladera oeste del cerro El Pajarillo, a 10 kilómetros en línea recta de la ruta 38.

En la jornada pasada, unas 36 personas debieron ser evacuadas en Copacabana, sólo por prevención, por el rápido avance de las llamas y el humo, pero ya pudieron regresar a sus casas.

“Sigue siendo un incendio complejo, complicado por distintos frente, una vegetación que es muchísima pastura. Seguimos con los operativos en Deán Funes como en Capilla del Monte. Estamos en los helicópteros viendo hacia donde van avanzando los distintos frentes”, dijo este mediodía Diego Concha, titular de Defensa Civil.

A su vez, el suministro de agua potable se normalizó hoy tras dos días de interrupción total del servicio debido a la sequía en varias poblaciones de las Sierras Chicas de Córdoba, que se abastecen del disminuido dique La Quebrada.