Asesor de Obama renuncia tras vincular a Bush con los ataques al World Trade Center

VanJones

El asesor especial sobre medio ambiente de la presidencia estadounidense, Van Jones, renunció tras tomar estado público su apoyo a una organización que acusa al gobierno del ex presidente George W. Bush de estar implicado en los atentados del 11 de septiembre.

“Renuncio a mi puesto en el Consejo de Calidad Medioambiental, a partir de hoy”, dijo Jones, quien es un ex activista de los derechos civiles en California (oeste) que asumió la función de asesor en marzo.

El ex funcionario dijo que renunció a su cargo debido a una “maliciosa campaña difamatoria” orquestada desde el bando opositor republicano.

En momentos en que el presidente Barack Obama se prepara para defender su prometida reforma de la Salud -resistida por muchos republicanos- así como su estrategia para impulsar el uso de energía limpia “los opositores de la reforma montaron una despiadada campaña difamatoria” en su contra, aseguró Jones. “Usan mentiras y tergiversaciones para distraer y dividir”, deploró.

La semana pasada, Jones debió pedir disculpas en público, después de que se conociera la existencia de una grabación en la que arremetía duramente contra los republicanos durante un discurso pronunciado antes de entrar a formar parte del Gobierno, informó la agencia de noticias DPA.

Pocos días antes se había conocido que firmó en apoyo de un grupo de activistas que vinculan a la Administración Bush con los atentados del 11-S, por lo que los varios diputados y senadores republicanos habían exigido su destitución inmediata.

El vocero del presidente Obama, Robert Gibbs, aclaró que el demócrata “nunca avaló los comentarios de Jones”. El portavoz explicó al programa “Esta semana” de la cadena ABC, Van Jones “entendió que se iba a meter en el camino” y que se volvería una carga para el gobierno, agregó el vocero

En su carta de dimisión, Jones explicó que el hecho se enmarca en una campaña de desprestigio en su contra, cuyo objetivo es “usar mentiras y distorsiones para distraer y dividir justo en la víspera de luchas históricas por la salud pública y la energía limpia”.

Este nuevo escándalo de un funcionario de Obama se produce poco despés que el demócrata regresara (el martes pasado) a sus funciones tras una breves vacaciones, habiendo perdido 10 puntos porcentuales de confianza ciudadana.

Con esta merma Obama enfrenta además una despiadada campaña contra su gestión, proveniente de una radicalizada oposición republicana a la reforma sanitaria y en sembrar dudas sobre su capacidad como Comandante en jefe.

En estos momentos no está claro cuál es el plan del mandatario para poner en marcha un programa de cobertura sanitaria patrocinado por su Gobierno para competir con las aseguradoras privadas.

El presidente tiene previsto participar mañana en Cincinnati (Ohio) en un acto convocado por los sindicatos del país y el martes estará en una escuela del norte de Virginia.

El miércoles, Obama tiene previsto acudir al Congreso para defender la reforma de salud en medio de una enorme controversia en torno a la misma.

La Casa Blanca persigue la cobertura médica universal y, de paso, rebajar los elevados costos de los seguros privados en un país donde cerca de 47 millones de ciudadanos carecen de seguro médico.

El reciente fallecimiento del senador Edward Kennedy, que dejó a los demócratas sin un referente de las causas más liberales, produjo asimismo éstos quedaran sin los 60 senadores necesarios para evitar el filibustersmo, un artilugio parlamentario para prolongar debates e impedir votaciones al que recurre el partido en minoría.

 

 

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