San Juan: Un hombre dice haber encontrado un duende

duende

Ariel Fernández (31), que vive en la provincia de San Juan dice haber atrapado y retenido a un duende en su casa, pero el gnomo huyó y sólo le quedó como prueba una foto sacada con celular.

Según Ariel, encontró al duende merodeando atrás del cementerio de Pocito, cerca de donde él trabaja. Lo envolvió en una campera y se lo llevó.

Los vecinos coinciden en que vieron al duende y que el pobre estuvo más de una semana atrapado en una jaula, en la casa de un vecino.

Eso no es todo, muchos de ellos tuvieron que pagar para verlo, y aseguran que mide entre 30 y 35 centímetros de alto, que tiene orejas puntiagudas y que gruñe.

Las fotos que circulan fueron tomadas por el celular y ahora todo el pueblo de Chimbas, en San Juan, está revolucionado, según publica hoy el Diario de Cuyo.

Tanto se habla del tema, que ayer la Policía llegó hasta la casa donde había estado el supuesto duende, pero ya no estaba.

En total, una veintena de personas consultadas por ese diario aseguró haberlo visto. Todos fueron entrevistados por separado y la descripción que hicieron del supuesto duende fue exactamente la misma.

“Es todo mentira, es un muñeco”, decía una vecina, madre de tres hijos, que confesó que no había querido ir a lo de los Fernández a ver el fenómeno “porque nadie puede pillar un duende: no se dejan pillar, porque los ayuda el diablo”.

A favor o en contra, en el barrio ayer no se hablaba de otra cosa. Todos se referían al duende. Menos en la casa donde estaba, donde, más íntimamente, lo llamaban “el bicho”.

Ariel Fernández había llegado con el bicho en una jaula hace poco más de dos semanas a su casa. La primera que lo vio fue su madre. “¡Sacá esa porquería de acá!, ¿no ves que está maldito?”, fue el recibimiento de la mujer, antes de irse a La Rioja.

Quienes siguieron conviviendo con Ariel y el duende fueron sus hermanos. “Le tirábamos carne y pan, pero no comía. También le dábamos agua, pero no tomaba”, dijo Vanesa, hermana menor del joven.

 ”Con la jaula y todo, el Ariel lo encerró en el Renault 6 que tenemos en el fondo. Y él se guardó la llave. A veces lo traía al comedor, entonces venía la gente a verlo, y lo dejaba andar un rato por la mesa. El bicho estaba siempre agachadito, hacía ruidos. Y de noche daba unos alaridos… los perros se ponían a ladrar y los vecinos nos gritaban cosas”, relató la chica.

Según la fantástica historia que cuenta Fernández, el duende escapó porque el joven que lo encontró lo dejó salir un rato el miércoles pasado y al otro día no lo encontró.

Ariel dijo que decidió “soltarlo cerca de donde lo encontré” por dos motivos: se le había llenado la casa de gente, y “el bicho ya tenía los ojos colorados, parecía muy triste, o enojado”.

Así fue que el joven volvió a rondar la necrópolis. Algo que, según todos los que lo conocen, no es muy raro en él: lo apodan “El loco del cementerio”, porque cuando tenía 12 años, se pasó dos meses durmiendo en el cementerio de Albardón, procesando así el duelo de su abuela recién fallecida.

 

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