Violencia en el superclásico de inferiores
Todo ocurrió en el predio que River posee en Ezeiza, durante el superclásico River-Boca de novena división, que terminó con una gresca generalizada entre los jugadores de ambos equipos, entre los que se encontraba Giovanni Simeone, el hijo del entrenador de San Lorenzo, Diego Simeone y la modelo Carolina Baldini, que se encontraba en la platea observando el partido.
Las peleas comenzaron cuando el árbitro del partido, Fernando Broin, sancionó un penal a favor de River en tiempo de descuento. En ese momento, comenzaron las discusiones, los empujones y, posteriormente, los golpes y las patadas entre los juveniles de ambos clubes.
Ricardo Cabrera y Carlos Aguirre, jugadores de Boca, terminaron con sus rostros ensangrentados.
Lo más curioso es que luego de la pelea, árbitro Broin, quien mandó a retirar a todos los jugadores hacia los vestuarios, tomó una decisión increíble, dejó en el campo al arquero de Boca y a un jugador de River para que ejecutara el penal de la polémica, que selló el resultado final de 2-2, luego de que Boca fuera ganando por 2-0.














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